www.elpais.com JEFFREY SACHS 5 SEP 2010 Acabo de regresar de Bután, el reino del Himalaya, cuya belleza natural, riqueza cultural e introspección inspiradora resultan incomparables. Desde la singularidad del reino hoy surge un conjunto de cuestiones económicas y sociales que son de un interés apremiante para todo el mundo. La geografía escarpada de Bután favoreció el surgimiento de una esforzada población de agricultores y pastores, y ayudó a fomentar una sólida cultura budista estrechamente conectada en historia con Tíbet. La población es escasa -aproximadamente 700.000 personas en un territorio del tamaño de Francia-, con comunidades agrícolas enclavadas en valles profundos y unos pocos pastores en las altas montañas. Cada valle está resguardado por un dzong (fortaleza) que incluye monasterios y templos que datan, en su totalidad, de siglos atrás y que exhiben una combinación dominante de arquitectura sofisticada y bellas artes. En B...