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KNUT, el oso triste



El pequeño oso polar de la fotografía se llamaba Knut y murió el pasado sábado víctima, al parecer, de un infarto en el Zoo de Berlín. Su nombre y estampa fue objeto de una ácida controversia entre defensores de los derechos de los animales y los biólogos del centro berlinés por la exhibición a veces impúdica del animal enjaulado. Pero lo cierto es que Knut no hubiera sobrevivido ni un día sin la tenacidad y el empeño que pusieron sus cuidadores. Rechazado por su madre al nacer, fue alimentando durante 44 largos dias dentro de una incubadora. Salió adelante hasta coonvertirse en una atracción de feria. Niños, jóvenes y adultos se arremolinaban entorno al recinto en el que vivía dispuestos a jalear cualquier cosa que hiciera. Knut jugaba y jugaba al margen del instinto de su especie hasta llegar a necesitar la atención de su cuidador principal las veinticuatro horas del día. No sabía bañarse solo, no se las arreglaba para cazar los pequeños peces vivos que le depositaban en la piscina del foso. El guapo y curioso Knut, la tierna mascota del Zoo, se estaba convirtiendo en un oso idiota y obeso. El hazmerreír de la especie.






Tanto, que los responsables del centro decidieron emprender una rápida reeducación destinada al desapego. Restringieron sus contactos con humanos (hasta 400.000 en agosto de 2007, un récord) y le impusieron una dieta draconiana que le agrió su mimoso carácter. El torpe Knut se volvió agresivo y su brillo mediático comenzó a declinar. Semiolvidado por el gran público, el osezno transformado en bestia de exhibición vivió su último invierno recluido en si mismo. Sin embargo, su controvertida existencia ha terminado aportando algo crucial: la exigencia a los zoológicos para que colaboren en conservar las especies sin oropeles ni dudosas llamadas publicitarias. 

Knut, el oso más humanizado, murió el sábado 19 de marzo. Tenía cuatro años y estaba muy triste.

Comentarios

  1. Es increible al leer este tipo de noticias, se me entristece el alma.
    Es cierto tambien que hay un doble discurso en cuanto la exitencia de los zoologicos en definitiva no son mas que un show; ¿como puede ser que se le exiga tanto a la vida?,toda la naturaleza no alcanza frente a nuestros ojos, nada es suficiente, entonces se encierra y no solo se les expone, sino que tambien se exige que sea entrentenido y gracioso; como es un show.Para eso pagaron la entrada ¿no?.

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