viernes, 15 de diciembre de 2017

Intervención en MÁS VALE TARDE de La SextaTV sobre el derroche de agua y alternativas (6/12/17)


El pasado 6 de diciembre pude intervenir en el programa de La Sexta TV "MÁS VALE TARDE" para hablar del consumo de agua, su derroche, la cantidad de agua que se necesita para cosas cotidianas como la carne, una botella de agua, algodón, césped e incluso un desayuno. 

Pudimos hablar sobre este tema y las alternativas sencillas que se pueden realizar para reducir nuestra huella hídrica. Puedes verlo pinchando en la imagen o AQUÍ

La mayor parte del agua del mundo es salada, un 97,5%, y el restante 2,5% es obviamente agua dulce. De esa pequeña cantidad, el 1,6% está congelado, o sea que se encuentra en glaciares y casquetes polares. La mayor parte del 0,9% restante se encuentra en el suelo en forma de humedad o en lugares que no permiten su explotación. Solamente el 0,007% es el agua que vemos en los ríos y que baja de las montañas y que nosotros consumimos.

Este sinsentido es muy proporcional y adecuado para valorar el tremendo desgaste que hacemos en el planeta, un conjunto de recursos finitos que agotamos y/o contaminamos como si fuesen infinitos. Desde la física y las matemáticas más elementales esta “ecuación” es errónea.

Nos encontramos en el plano del anáilsis local, en lo más cercano; en nosotros mismos. Sigamos con el agua:

El agua que gastamos no es solamente la que consumimos en ducharnos, lavar la ropa, preparar los alimentos o beber directamente. Casi todo lo que consumimos (bienes, productos y servicios) requieren de agua para su producción… de bastante agua.


La “huella hídrica” es un término que se refiere al volumen total de agua dulce usada para fabricar los productos o servicios que consumimos, es decir, un indicador que nos dirá cuánta agua se ha usado en todo el proceso de fabricación de un producto, por ejemplo para hacer una barra de pan necesitas trigo y ese trigo necesitamos agua para crecer y todos los procesos consecutivos hasta que esa barra está en nuestra mesa lleva aparejados una huella hídrica. En este sentido se calcula que cada persona consumimos una media de unos 1.240 m3 de “agua virtual” al año, o lo que es lo mismo, 3.400 litros diarios.

Para terminar de deprimirnos, le pongo el último ejemplo: Supongamos que en el desayuno de esta mañana tomó una tostada, un café y un zumo. El total del agua dulce consumida para el desayuno ha sido de 410 litros (tostada (100 Litros), café (140 Litros) y  Zumo (170 Litros).

Ya dejo de deprimir con ejemplos, no sin antes indicarle que el alimento de consumo diario que más agua necesita es la carne. Para producir un kilo de carne de vacuno se se gastan 15.400 litros de agua. El cerdo y el pollo no se quedan cortos, 6.000 (l/kg) y 4.300 (l/kg), respectivamente. Con nuestro modelo de alimentación tambien ayudamos o perjudicamos al planeta.

Finalmente, adjunto un breve documento gráfico (descargable) donde puedes ver algunos de estos datos (pincha en la imagen para descargarlo o AQUÍ):





jueves, 9 de noviembre de 2017

PINTURA: El metro de Nueva York es pura fauna









El pintor Matthew Grabelsky retrata a las personas que viajan cada día en el metro de Nueva York. Nada del otro mundo si no fuera porque él los pinta según los animales que le sugieren esos individuos en cada momento.



Un rinoceronte con su cría, un oso panda con su mamá, un tigre, un elefante, una pareja de perros son algunos de los personajes que aparecen en sus cuadros. Unas obras que posteriormente cuelga en Instagram o en galerías de arte como Thinkspace que, hasta el 26 de noviembre, acoge una exposición colectiva en la que están presentes algunos de sus trabajos.



«Estaba viviendo en París y regresé a ver a mi familia a Nueva York. Mientras viajaba en el metro se me ocurrió sacar una foto de una pareja bastante peculiar que estaba frente a mí. Cuando vi esa foto posteriormente en casa fue cuando se me ocurrió añadirle la cabeza de animal», recuerda Grabelsky.

Aunque fue ese momento el detonante para comenzar a pintar este tipo de cuadros, la tendencia de Matthew Grabelsky de animalizar a los humanos o humanización a los animales, se remonta a los recuerdos de su infancia y su pasión por las leyendas mitológicas.

«Me encantan los animales desde que era pequeño. Posiblemente sea porque mis padres me llevaban al zoo con frecuencia o porque me apasionaban los dioramas del Museo de Historia Natural de Nueva York. Además de eso, siempre me ha fascinado la mitología. Especialmente esos híbridos entre humanos y animales que están presentes en leyendas de todo el mundo».





























































Desde esa primera foto realizada en 2010 en el metro, Matthew Grabelsky no ha dejado de utilizar ese impactante recurso para sus cuadros en los que, además de su dimensión zoológica y mitológica, están presentes elementos sociológicos y psicoanalíticos.
«El metro es un lugar muy interesante. No solo porque es algo icónico sino porque podríamos decir que es el sistema circulatorio de Nueva York. Casi cualquier persona que vive en esta ciudad toma el metro en un momento u otro del día. De esta forma, el metro se ha convertido en el verdadero punto de encuentro de los neoyorquinos», explica Grabelsky. «Además, a todo eso se suma el hecho de que, en ocasiones, las cabezas o los atributos de animales suelen ser utilizados para revelar el subconsciente y ese es otro aspecto que también me interesó».
Las referencias al psicoanálisis y su toque surrealista pueden rastrearse en las influencias de este artista, que reconoce admirar a realizadores como Guillermo del Toro, Terry Gilliam y David Lynch. «Me encanta cómo son capaces de emplear la imaginería y los símbolos mitológicos para crear un arte que, aunque conceptualmente es claramente surrealista, en lo formal es muy realista», un hecho que, por otra parte, entronca con otras de sus influencias: los pintores realistas del XIX como Arnold Böcklin, John William Waterhouse o William Bouguereau.
Esta mezcla de surrealismo y realismo en la obra de Matthew Grabelsky ha sido muy bien valorada por los críticos, los coleccionistas e incluso por los seguidores de Instagram, red en la que supera los dieciséis mil seguidores.
«Es una gran suerte que haya sido así. Esa buena aceptación no solo me permite poder pintar aquello que me gusta, sino que me demuestra que lo que me gusta pintar conecta con la gente. Hay una amplia gama de personas a las que le gusta mi arte. Desde coleccionistas veteranos a gente que nunca ha ido a una galería de arte pero a la que les emocionan mis pinturas».


El buen recibimiento de sus cuadros ha permitido que Matthew Grabelsky abandone ese trabajo de campo que realizaba bajo tierra para buscar sus modelos y recurrir a amigos y familiares que están encantados de posar para él.
«Los hago posar como modelos y les tomo muchas fotografías que luego utilizo como referencia para hacer las pinturas. También tengo muchísimas imágenes del metro, la mayoría de las cuales están tomadas por la noche o de madrugada, para que las estaciones estén lo más vacías posibles. Esas fotos son las que utilizo para pintar los escenarios donde van a estar colocados los personajes. Luego hay que decidir qué cabeza de animal les coloco. Hay veces que tengo muy claro y en otras, es su forma de posar la que me inspira el animal que van a ser».

sábado, 4 de noviembre de 2017

MI EXPERIENCIA EN LA GESTIÓN DE LA COMUNICACIÓN DE LA CRISIS DEL ACCIDENTE EN MAD COOL 2017 por Miguel Aguado Arnáez

MI EXPERIENCIA EN LA GESTIÓN DE LA COMUNICACIÓN DE LA CRISIS DEL ACCIDENTE EN MAD COOL 2017 por Miguel Aguado Arnáez



Aunque estoy trabajando en un documento técnico y en un formato novedoso en el que pretendo contar mi colaboración con la organización del Festival MAD COOL 2017, entre otras cosas, en la gestión de la comunicación en la crisis que surgió como consecuencia del accidente mortal del artista Pedro Aunión; adjunto una breve entrevista que me publicaron desde el instituto ISEMCO (International School of Event Management & Communicationcentro dependiente de la Universidad Rey Juan Carlos), en la asignatura de Comunicación y Gestión de Crisis a los alumnos de 3º del Grado de Protocolo y Organización de Eventos después de impartir una MasterClass sobre el tema.

De forma sintética resumo: desde nuestra empresa B Leaf trabajamos para la organización de MAD COOL para "ecologizar" el festival. Una iniciativa muy interesante y profesionalmente un gran reto. En esta edición de 2017 comenzamos esta labor que esperamos poder realizar de forma completa para la nueva edición de 2018, ya os contaré.

El accidente de Pedro Aunión ocurrió el viernes por la noche justo antes de la actuación de Green Day. Al día siguiente sábado y en el entorno de las 11 horas me incorporé para gestionar la crisis desde el punto de vista de la comunicación y tratar de ayudar en unos momentos complicados y con muchas críticas en redes, medios y entidades por los primeros pasos dados. El recorrido y el proceso ya lo contaré en ese documento, pero lo importante será, entiendo, trasladar el aprendizaje, las recomendaciones y aspectos que puedan servir para la gestión de la comunicación en situaciones de crisis en otros eventos similares, si fuese necesario.

La sesión formativa resultó muy interesante, muy participativa y con gran interés por parte de los alumnos del Grado. Un gran centro y unos muy buenos alumnos.

Al finalizar, me grabaron esta entrevista breve donde intento resumir la sesión, espero que os guste:




Por: Miguel Aguado Arnáez
Socio Director de B Leaf
y Consultor Responsable de la gestión de la comunicación de la crisis del accidente en el Festival MAD COOL 2017.

martes, 25 de abril de 2017

Entrevista a Gunter Pauli. La Economía Azul


“Hay gente que está soñando para escapar de la realidad, necesitamos soñar todos para crear la nueva realidad y hacerla”
 “Lo que necesitamos es que lo bueno para todos sea barato, y ahí hemos tenemos un error fundamental en todo el diseño de nuestra economía”

Gunter Pauli es un economista y emprendedor belga, creador del concepto de “Economía Azul” y activista por una concepción sostenible de los recursos del planeta. En los años 90, creó una empresa de cero emisiones, que no generaba ningún desecho. Producían detergente. La fábrica estaba hecha de madera, en el techo sembraban flores, los trabajadores iban en bicicleta y todos los coches funcionaban con biodiesel… eran unos pioneros de la sostenibilidad, pero su producción dependía del aceite de palma. Como el mismo Gunter cuenta, “Me di cuenta de que mi fábrica “verde” estaba destruyendo el bosque tropical en Indonesia, y me di cuenta de que no se puede ser un gurú en Europa cuando estás destruyendo bosques en Indonesia. Eso fue lo que me pegó. Tenemos que pensar, reiniciar, reenfocar nuestras industrias para que realmente contribuyamos a todo lo que necesitamos en nuestra tierra, asegurando que la naturaleza garantice su sistema evolutivo, porque si no tenemos naturaleza, no tenemos más vida.”
A la hora de explicar en qué consiste ese nuevo concepto socio-económico que ha desarrollado lo tiene claro, “la Economía Azul es una mejora fundamental, no solo alternativa. Nosotros tenemos que hacerlo mucho mejor, porque cuando los productos verdes que son “los buenos” para la naturaleza, “lo bueno para el consumidor” son mucho más costosos, en ese caso no tenemos una economía para todos, ¡es una economía para los ricos! Lo que necesitamos es que lo bueno para todos sea barato, y ahí hemos tenemos un error fundamental en todo el diseño de nuestra economía (…) En la Economía Azul aprovechamos lo que localmente está disponible, generamos mucho más valor, y nosotros ponemos en primer lugar las necesidades básicas de todo el mundo con lo que tenemos. Si yo tomo un café a la mañana y los restos del café me sirven para cultivar un hongo, cuando cultivo el hongo tengo un substrato residual que me sirve como alimento para la gallina, ¡tengo ya tres alimentos en uno! ¿Por qué tengo que comprar un alimento para la gallina? Si ya tengo que importar café, que por lo menos los restos que me sirvan para algo! Si tomé café orgánico, tendré hongos orgánicos, tendré alimentos orgánicos. En este caso tengo 3 ingresos, 3 oportunidades de empleo, y todo será más barato.”
Hoy en día proliferan términos como Economía solidaria, Economía alternativa, Economía Verde, Sostenibilidad… ¿Fue la economía azul precursora de todos ellos? ¿en qué se diferencia?
Hay tantas marcas hoy en día…para mí lo más importante es el enfoque. El marco dentro del cual operamos no es producir más de lo mismo en más grandes producciones y siempre más barato. El objetivo es generar valor agregado en primer lugar. Utilizar todo lo que tenemos. A lo mejor lo compostamos (los restos del café) y no genera ingresos, pero si cultivamos hongos tenemos ingresos… Actualmente tenemos 5000 fincas en el mundo entero que cultivan hongos en desechos de café, y tenemos otros 25.000 que utilizan residuos para la agricultura, para el cultivo de hongos que son una proteína sin grasa, sin colesterol… esto nos permite tener algo saludable, de muy buena calidad con un precio bajo.
¿Qué oportunidades ofrece la Economía Azul para generar empleo?
Mira, un ejemplo. Cuando tenemos el desecho de la cáscara de un cítrico, la tiramos. Pero con siete cucharadas de azúcar, un litro de agua y un kilo de cáscaras dentro de una semana tenemos un litro de detergente. Después tenemos un extraordinario compost, que es aún mejor si es orgánico… Esta es un poco la lógica que necesitamos en una pequeña escala como el hogar, o en una gran escala a nivel industrial. Hoy en día tenemos un millón de toneladas de papel piedra donde recuperamos todos los desechos de las piedras, de la mina o de la construcción….. y esos desechos los convertimos en un papel, que no requiere ni tumbar un árbol ni utilizar agua. Es decir, es la mitad del costo de un papel de hoy, que requiere que tumbemos bosques, y genéticamente manipulemos la celulosa.
Pienso que es importante que hagamos un inventario de todas esas oportunidades (…) y a la misma vez generemos empleo. Hemos olvidado que necesitamos generar empleo, porque el cáncer de la sociedad es una juventud sin trabajo.
¿Y algún proyecto concreto donde se esté aplicando?
Como te decía, el papel piedra que procede de los residuos de las canteras, la industria minera y la construcción. Tenemos un millón de toneladas en producción, cuatro fábricas en China, estamos poniendo una fábrica en Argentina, una fábrica en Sudáfrica… tenemos el plan de desarrollo de sustituir el 25% del mercado mundial. Tenemos que subsistir porque no podemos seguir tumbando árboles para hacer un papel que utilizamos dos o tres veces… ¡este papel de piedra es un papel que se recicla para siempre, no se puede destruir! Estos son los nuevos productos que tenemos que inventar, desarrollar y consumir porque cambian nuestra manera de producción, pero también nuestra manera de consumo.
Usted vaticinó hace años el fin de la globalización, ¿cree que estamos en ello?
¿Cómo podemos tener una economía donde podemos tener lo que queramos cuando queramos? Es la lógica que nos han enseñado y que nos lleva a la pobreza, a los excedentes de emisiones que dañan el clima… ¡es una lógica que no vale más! Tenemos, no que hacerle la gran crítica a la globalización, pero sí tomar conciencia de la debilidad. Solamente hablando de la eficiencia que tenemos con una economía mucho más local, vamos a poder tener la oportunidad de responder a las necesidades básicas.
Entonces, ¿cuáles son las dificultades a las que nos enfrentamos?
El primer problema es la ignorancia, la gente no sabe… Estamos tan bombardeados con los problemas de la tierra, que hemos perdido de vista las oportunidades que están allí, listas. Cuando hago un inventario de las oportunidades evidentes la gente se sorprende… ¡lo que pasa es que no se ven! Cuando se piensa en mar, automáticamente pensamos en sobrepesca. Yo pienso en algas marinas que pueden regenerar la pesca, ¡hay que pensar en positivo! Si no sabes que es posible hacer un papel con una piedra, seguirás tumbando árboles, pero cuando te das cuenta de que supone la mitad de precio, de que no consume recursos y de que dura para siempre…. este producto tomará el mercado mundial.
El segundo problema es que estamos en manos de los MBA, que solo hacen un análisis de un producto con un rendimiento o una ganancia. Por favor, ¡la vida es más que plata! Todo el montaje para ganar dinero hoy en día está en manos de personas que hacen abstracción de la vida, de la comunidad o la naturaleza…nosotros necesitamos poner al frente de estos proyectos a gente que estén inspirada para encontrar soluciones prácticas con lo que tengan.
Ha conseguido el apoyo del Club de Roma y el Club de Budapest. ¿Qué proyectos concretos hay en la agenda de estas instituciones para apoyar la Economía Azul?
Estos son grupos de reflexión, no son agentes de implementación. Mi libro “La Economía Azul” está en 40 idiomas, tenemos una acogida muy fuerte en muchos países, con proyectos extraordinarios, ¡apenas tenemos 20 años de acción y ya tenemos un impacto concreto! Lo que hay que tener en primer lugar es una conciencia en nuestros políticos, empresarios y en nuestra juventud de que sí es posible, y de que no es tan complicado.
¿Qué perspectivas de futuro tiene la Economía Azul?
Hoy en día somos chiquitos, hacemos muchas buenas iniciativas pero somos muy pequeños… ¡lo que hay que hacer es implementarlo! Hay un dicho alemán que dice “hacerlo es la ciencia”, y lamentablemente hemos encerrado a los científicos en laboratorios, a los empresarios en edificios…
¿dónde está el ciudadano? Tiene la oportunidad y responsabilidad de cambiar la lógica, y en primer lugar la suya, ser capaz y hacerlo. La clave está en la forma de pensar positiva en las crisis, todo puede ser mejor. Cuando pasamos de la distinción bueno-malo, lo mío-lo tuyo y nos enfocamos en hacerlo juntos, vamos a lograr avanzar mucho mejor, ¡esa es la economía de futuro! Lo más importante es democratizar la economía, que no sean dos o tres multinacionales que dominan el mundo.
“Hay gente que está soñando para escapar de la realidad, necesitamos soñar todos para crear la nueva realidad y hacerla”.
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martes, 4 de abril de 2017

Carl Safina: “Solo los humanos matamos animales de forma miserable”


Etólogo y escritor. En ‘Mentes maravillosas’ se adentra en la inteligencia animal. Cuanto más sabemos, más sorprenden los seres con los que compartimos el mundo.


Carl Safina (Nueva York, 1955) es uno de los mayores especialistas actuales en la relación del hombre con los animales. Etólogo y premiado escritor por sus libros de divulgación sobre la naturaleza y nuestra responsabilidad hacia ella, Safina acaba de publicar en castellano Mentes maravillosas, lo que piensan y sienten los animales (Galaxia Gutenberg), una obra en la que viaja a las reservas africanas, a Yellowstone y al mar de Salish, junto a Vancouver, en el Pacífico Noroeste, para observar respectivamente a los elefantes (entre ellos una manada en Amboseli con nombres de escritoras), los lobos y las orcas y, sobre todo, iluminar nuestro conocimiento sobre las extraordinarias criaturas con las que compartimos el planeta. Safina, que ha participado en Barcelona en el festival Kosmopolis,plasma en su libro el actual estado de la cuestión sobre la inteligencia y las emociones de los animales, con una idea central muy clara: debemos dejar de juzgarlos con nuestros parámetros. “No somos la medida de todas las cosas”, subraya, enmendando la plana a Protágoras. Al empezar la entrevista, Safina ataca con apetito un bocadillo de vegetales.


PREGUNTA. Aprovechando la coyuntura, ¿hay que comer animales?

RESPUESTA. El problema está mal planteado, no se trata de no comer animales, sino de no infligirles una vida y una muerte miserables. En la naturaleza muchos animales mueren continuamente, pero solo los humanos los hacemos morir miserablemente.

P. ¿Va a prosperar el veganismo hasta hacerse general?

R. No lo creo. No creo que la gente deje masivamente de comer animales. Pero espero que se deje de provocarles tanto sufrimiento.

P. ¿Usted come carne?

R. No soy vegano, ni vegetariano, pero no compro carne ni la pido, aunque si me la sirven, me la como.

P. ¿Con placer?

R. Sabe bien, pero me sienta mal. No la echo de menos en el menú. Y cada vez me alejo más. El otro día vino mi suegro a casa, preparamos carne y al ver aquellos trozos sangrantes muertos me pareció desagradable.

P. ¿Podemos ser estrictamente vegetarianos?

R. Es obvio que sí. Pero podemos vivir tan poco saludablemente comiendo carne como no comiéndola. Es cuestión de dieta. Puedes comer bien o mal de las dos maneras. Tengo un amigo vegano que come fatal.

P. ¿Cómo hemos de afrontar el tema del consumo de carne?

R. Hay un primer paso que es procurar no ser crueles con los animales que comemos. No se trata tanto de no matarlos. Y hay que darles muerte sin que sufran. La cuestión prioritaria es mejorar las condiciones de los animales que nos comemos.

P. ¿La crueldad con los animales es inherente al ser humano? Muchos niños los maltratan. Un amigo me explicó que con su hermano, de pequeños, desmembraron a un canario tirando cada uno de una pata.

R. Pero también hay muchos niños que son cariñosos con los animales. No es cierto que la crueldad esté predeterminada. Podemos elegir. Elegir qué tipo de gente queremos ser.

P. ¿Qué opina de la caza?

R. También, de nuevo, se trata de no ser crueles. La cuestión es qué cazas y por qué. Cazar para demostrar tu fuerza, tu poder, es malo. Hay caza buena y mala. Cazar a un elefante es malo. Están en declive: desde los romanos hemos exterminado al 99%, seguimos matándolos a un ritmo de uno cada 15 minutos. A un ciervo en donde vivo, en EE UU, en zonas donde son una plaga, puedo comprenderlo. Es terrible matar a un ciervo, yo no lo haría, pero entiendo que sea necesario. No culpo a los ciervos, por supuesto.

P. Pobre Bambi.

R. Es verdad. Yo cazo en el agua, que es lo que llamamos pescar. Pesco para comer. No afecta al mar, que genera sin problemas otro pez. Antes pescaba atún, pero ahora ya no.

P. Hay mucha controversia, y confusión, acerca de qué sabemos sobre lo que piensan y sienten los animales.


R. Lo que podemos decir con seguridad es que todo lo que está vivo quiere seguir vivo y no sufrir.

P. ¿No se hacen daño a sí mismos ni se suicidan los animales?

R. No, solo encontramos esos comportamientos en animales en cautividad, no en la naturaleza.

P. ¿Somos esencialmente distintos a los animales?

R. Todos los animales son distintos del resto de animales.

P. ¿Pero somos superiores, o no?

R. ¿En qué? En algunas cosas somos superiores, en otras inferiores. Somos unos productores increíbles de tecnología, y grandes inventores, y poseemos una calidad especial de lenguaje, aunque sabemos que los delfines entienden la sintaxis. Pero otros seres son más rápidos, más fuertes, oyen, ven y olfatean mejor. Los hay que pueden navegar a través del océano utilizando los campos magnéticos de la Tierra. De hecho si le pones a alguien un antifaz y hace las cosas que hacen algunos animales lo llamarías superhéroe. Déjeme añadir algo en lo que destacamos: en ser los animales más violentos y destructores que el mundo ha visto jamás. Nosotros somos el verdadero diluvio del planeta.

P. Pero somos los únicos que nos preocupamos por las demás especies. ¿No es eso superioridad?

R. Es lo mejor que tenemos, si lo usamos. Cuando ignoramos esa capacidad de empatía es un desastre, también con los demás humanos.

P. Elefante, lobo, orca. ¿Por qué esos tres animales y no, no sé, un pollo? ¿Por qué son guais?

R. Me gusta el aspecto de libro de viajes que le da a Mentes maravillosas haberme tenido que desplazar a lugares salvajes. Pero se trata de tres especies que viven en grupos muy compactos, con estructuras sociales muy complejas y relaciones que son las que definen a individuos como nosotros.

P. ¿Qué hay de la autoconciencia?

R. La definimos como la habilidad de saber que estás separado de los demás como individuo, la poseen en grado sumo primates, elefantes —al menos algunos— y delfines.

P. ¿Los perros no?

R. Reconocen fotos de gente pero en cambio no reaccionan ante un espejo. Algunas aves, como los cuervos y los loros, pueden sentir celos del cónyuge de su dueño.

P. Los pulpos parecen ser muy inteligentes, qué cosa.

R. Así es. Es curioso porque su inteligencia se ha desarrollado de manera muy distinta a la nuestra. Están muy alejados evolutivamente. Lo último en común que tenemos es un gusano. El pulpo es lo más parecido a estar ante una inteligencia extraterrestre.

P. ¿Qué sentido tiene la inteligencia del pulpo desde el punto de vista evolutivo? Perdone si suena algo metafísico.

R. Buena pregunta. No lo entendemos: viven solos y apenas uno o dos años, ¿para qué son tan inteligentes? Lo ignoramos.

P. Usted que sabe tanto de animales, ¿cuáles son sus favoritos?

R. Odio tener que elegir, pero tengo un punto débil con los elefantes. Siento que sería fantástico ser uno de ellos. Un animal pacífico, sin nada a qué temer (excepto a nosotros), y con una vida familiar tan intensa. ¿Sabe que entienden el duelo, incluso por un humano?

P. Usted describe como coquetean las elefantas, de una manera similar a los humanos. Me parece fascinante.

R. Jajajá, porque eres un hombre. Pero hay muchas similitudes.

P. ¿Hasta dónde se debe llegar en darles derechos a los animales?

R. Todas las especies han de tener el derecho a seguir existiendo. Eso implica que se preserve su hábitat.

P. ¿Y qué debemos hacer con las especies que nos amenazan?

R. Protegernos, pero no exterminarlas. Su desaparición afectaría a otros y a nosotros. Pero la cuestión no es la lucha con la naturaleza, sino conseguir un mejor acuerdo con ella. Nunca fuimos tantos ni tuvimos un poder destructor como el que tenemos.

domingo, 19 de febrero de 2017

Bill Gates: "si un robot reemplaza el trabajo de un humano, este robot debe pagar impuestos como un humano"



La próxima gran revolución será la llegada de los robots a los puestos de trabajo, algo que ya ha empezado a ocurrir en diversas regiones del mundo, en algunas compañías y hasta en restaurantes, donde las máquinas están tomando el control de cadenas de producción y automatización de tareas. Esto significará un gran cambio, y por ejemplo, en la Unión Europea ya están pensando como regularlo.



De entre las voces que han dado su opinión acerca de la revolución que se aproxima, está de la Elon Musk quien dice que deberemos fusionarnos con las máquinas sino queremos ser irrelevantes. Y ahora la de Bill Gates, quien pide que los robots tengan las mismas responsabilidades fiscalesque los humanos.

Los robots permitirán que los humanos se centren en tareas de empatía

En una reciente entrevista, Bill Gates compartió su interesante visión de cómo deberían ser las cosas cuando los robots sean mayoría en los puestos de trabajo, un escenario que se pronostica será una realidad en la década de 2030. 

El ex líder de Microsoft menciona que si las compañías están convencidas en reclutar robots como fuerza laboral, esto representará consecuencias, y no sólo para los humanos, sino también para las mismas compañías, ya que éstas deberían pagar los mismos impuestos, como si tuviesen humanos. Esta lógica obedece a que las compañías que están optando por robots seguirán aumentando sus ingresos al reducir costes y aumentar la producción, por lo que cada robot debe ser gravado a un nivel similar, e incluso por encima que de un trabajador humano.

Sin embargo, con la llegada de los robots no todo son malas noticias. Este movimiento permitirá que los humanos se liberen de cargas de trabajo que al final afectaban la salud física y mental. Esto nos dejarán ser partícipes en áreas que ahora mismo están siendo descuidadas, como la educación o el cuidado de ancianos o enfermos, que son tareas que requieren empatía y comprensión humana.


Es así como Gates está pidiendo que los gobiernos empiecen a trabajar en reglas claras ante la inminente llegada de los robots, ya que las empresas empezarán a ver beneficios por estos cambios a corto plazo, de ahí la importancia de fijar impuestos, o implementar la ya mencionada renta básica, porque así será la única manera de que la sociedad siga evolucionando.

Bill Gates menciona que necesitamos una sociedad educada y preparada para tareas complejas, ya que los trabajos físicos y no especializados serán los que se eliminen con la llegada de los robots. Esto también se puede traducir como una buena noticia, ya que el ser humano buscará la manera de ser mejor y no conformarse.

Vía | Quartz