lunes, 29 de diciembre de 2014

MARIO ALONSO PUIG: 'Sentirse víctima es un estado de ánimo muy tóxico. Hay que dar un puñetazo en la mesa'



Publicado por BERTA GONZÁLEZ DE VEGA en EL MUNDO.ES
Hay algo chocante al observar al doctor Mario Alonso Puig. Con su traje impecable. Su corbata. Su cara de niño aplicado. No le pega esa indumentaria cuando en sus charlas se pone a hablar de los inadaptados, de los rebeldes, de los que no van con la corriente. Los asistentes se fijan en él y, no, no es un hippy trasnochado, predica el esfuerzo, el Podemos, en realidad, pero el "podemos" empezar a mirarnos a nosotros mismos, individualmente, y ver de lo que somos capaces. Él es un ejemplo. Nunca dejó de formarse. Cirujano, llegó a trabajar en Harvard, pero también se instruyó en comunicación y divulgación. Es miembro de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia y, en su nueva faceta, profesor visitante de las más prestigiosas escuelas de negocio. 
No es raro que, cada vez que se le escuche en los congresos de El Ser Creativo, los asistentes salgan con ganas de comerse el mundo. Pasó también en el ruedo de Las Ventas, en la South Summit de Spain StartUp, donde los mejores emprendedores de España salieron con las baterías más que cargadas. Otra cuestión es lo que dure ese sentimiento en un país en el que el pesimismo goza de buena salud. Para mantener ese cambio de mentalidad que necesitamos, más allá de verle en directo, están sus libros. El último de ellos, El Cociente Agallas, premio Espasa de Ensayo, incide en el mensaje principal de este, también, divulgador científico: «Si cambia tu mente, cambia tu vida... Reinventarse, tu Segunda Oportunidad», de 2010, va ya por la vigésima edición. Desde entonces, ese verbo se ha convertido en mantra de la nueva economía. La élite del país, sin embargo, está a la espera de reinventarse. O de que la reinventen otros. Pero Mario Alonso Puig no quiere hablar nunca de política. Puede tener razón. Puede que sea la excusa para que no intentemos cambiar de manera individual. 
No es un iluso, no ignora las dificultades. Habla de sentirse confundido, de tener la sensación de que todo es demasiado duro, de que se ha llegado a un precipicio, pero también explica que en esos momentos, cuando nos sentimos sin esperanza, podemos tener las herramientas dentro de nosotros sin saberlo. Que cuando necesitamos esas agallas, descubrimos de lo que somos capaces. Y suele decir que lo contrario al coraje, al valor, no es la cobardía; es el conformismo. 

¿He captado bien su mensaje si concluyo que podemos cambiar nuestra realidad con el estado de ánimo adecuado?
Lo que pretendo es que seamos más conscientes de que el estado de ánimo de un grupo, de una sociedad, afecta a los resultados que se obtienen, al nivel de eficiencia, pero también a la salud física y mental. El segundo mensaje es que, pese a las circunstancias más difíciles, a los eventos más desagradables, el estado de ánimo puede hacer mucho para gestionarlos mejor. Dedicarnos a buscar en las cosas que no nos gustan, en las circunstancias incómodas, ponernos la excusa de ser siempre víctimas, eso es lo que hace que una persona pierda todo su poder como tal, que sus recursos internos, su creatividad, su energía y su salud queden atrapados. Porque ser conscientes de nuestro ánimo tiene consecuencias no sólo en cómo funcionan nuestros procesos mentales, también físicamente, en nuestro cuerpo. 
Lo dice en un país que es de los que menos confía en que el futuro depende de nosotros mismos. Es difícil cambiar ese estado de ánimo colectivo y, por otra parte, puede ser casi la única manera de que salgamos en condiciones de esto. 
Tenemos enormes capacidades y lo hemos demostrado a lo largo de la Historia. Esa falta de confianza en nosotros mismos es absurda, es como si arrastráramos un sentimiento de inferioridad que para nada está justificado. Si creemos que no podemos, no conseguiremos llevar las cosas a cabo. En estos momentos de ambigüedad e incertidumbre es cuando tenemos que ser mucho más conscientes de que tenemos un potencial extraordinario, que no es ninguna utopía. Pero no puede aflorar si estamos fijándonos en las excusas y en las justificaciones para no hacer nada.
Cita a Ramón y Cajal, pero ¿no es tener que irse muy lejos?
No creo que falten modelos en los que fijarnos, pero no dedicamos tiempo suficiente a buscarlos. Además, me da igual que sean del siglo XIX o en el siglo III después de Cristo. Lo que me importa es saber que hay personas que, viviendo una serie de valores, han marcado diferencias, no necesito que el modelo sea contemporáneo. Se sigue leyendo a Platón porque tiene vigencia. Estamos hablando de principios y eso resiste el paso del tiempo, esas referencias no varían. Siempre es más fácil tomar una posición de víctima que de protagonista. A veces las excusas son tan fáciles que quedamos atrapados ahí, pero eso, finalmente, genera resentimiento, frustración, reduce la eficiencia y, además, empeora la salud. Sentirse víctima es un estado de ánimo muy tóxico y, en algún momento, hay que dar un puñetazo en la mesa y decirse "yo no nací para una vida mediocre, sino para una vida llena de orgullo y de ilusión".

Lo peor de no poder ver 

Lo que implica, en ocasiones, no dejarse llevar por la corriente que, ahora mismo, es de desesperanza, frustración, etc...
Decía Ortega y Gasset que yo soy yo y mis circunstancias, y claro que tienen impacto. Condicionan pero no determinan. Es verdad que hay circunstancias en las que se percibe más la ilusión y hay entornos que hacen lo opuesto, que ponen difícil que se pueda vivir con esa pasión. Pero siempre me gusta hablar de Helen Keller, una mujer que siendo muy pequeña, se quedó ciega, muda y sorda y fue la primera mujer que se graduó con honores en Harvard. Ella dijo que había algo peor que no poder ver y era no tener una visión. Porque cómo veas el futuro, determina el presente. Sabía que no podía hacer todo, pero sí algo. Decir «voy a hacer todo» no es realista, pero sí puedes hacer algo porque ahí es donde se juega todo. Imaginemos un mundo donde todos hacen un poco. Tenemos que concentrarnos en la diferencia que queremos marcar, porque es tentador irte a un foco que no funciona, y genera frustración. Así, jamás vas a hacer nada valioso. Esa actitud inmoviliza. No nos definen como humanos los fracasos que tuvimos. Con un entorno más difícil lo que ocurre es que el gesto de soberanía personal es mucho mayor, por eso hay que esforzarse en marcar esa diferencia. La oscuridad más intensa cambia cuando alguien enciende una humilde cerilla. 
Pero hay personas que le ponen mucha pasión y determinación a actitudes equivocadas, ¿no? Estoy pensando ahora en los fanáticos. Tienen pasión, son activos y dispuestos a darlo todo por una visión. 
Claro que hay visiones equivocadas. Son las que se intentan imponer al resto. Si eso es lo que pretendes, te conviertes en un dogmático. Cuando hablamos de visión es de firme propuesta para uno mismo, no de imponer una obligación. Algo que se propone una persona, qué hacer con su vida. El segundo error de las visiones equivocadas y fanáticas es considerar que están por encima del resto. A nivel humano, nadie está por encima del resto. Al final, estas visiones dañinas no quieren contribuir al bienestar, lo que pretenden es dominar, ganar estatus. No sirven como modelo. 

La plasticidad del cerebro 

Ahora nos encanta hablar a los neófitos de cómo podemos cambiar, de la plasticidad del cerebro, y resulta que usted cree que fue Ramón y Cajal el primero.
Es que a Ramón y Cajal se le sigue citando en artículos 500 veces por año, algo inédito en un Nobel de esa época. La neurociencia sigue considerando a Ramón y Cajal como referencia. Y cuando dijo lo de la plasticidad del cerebro nadie le entendió. Cajal fue el primer científico que habló de que las personas, a base de paciencia y persuasión, podemos moldear nuestros cerebro. Tenía una capacidad intuitiva sorprendente: pudo intuir la corriente nerviosa y, de hecho, dibuja las flechas siguiendo esa corriente. Intuyó la maleabilidad del cerebro. 
Los españoles no hemos vuelto a tener un Nobel de ciencia. Se dice pronto. Severo Ochoa cuenta como de EEUU. Usted ha vivido en Boston, ¿qué tiene que pasar en España para que consigamos algún Nobel?
En España no se valora como allí la investigación. Se habla mucho de que es importante, pero no se valora. Los descubrimientos científicos son procesos muy largos, de 15 a 20 años, y nosotros, de entrada, descuidamos la educación. En investigación, además de deseos, hay que tener inversiones. No hay manera de que un científico salga adelante. Cajal tuvo un carácter con un coraje y determinación que a todos nos deja boquiabiertos, pero no podemos depender de que aparezcan individuos con esas cualidades. En España, los científicos tienen que pelear por cosas que son ridículas y, cuando deciden irse a EEUU, se van a terrenos más amables. A pesar de eso, conseguimos cosas sorprendentes con escasos medios. 
Ha hablado de educación. Sé que hay que ser optimista, pero es difícil serlo con este asunto en España, cuando se cambian leyes y no el enfoque de cómo se enseña. 
En la educación, hay que distinguir muy bien dos elementos. El performance y lo que es el potencial. El primero es lo que la persona hace y el potencial es lo que podría hacer o no está haciendo. Muchas veces nos fijamos sólo en cómo lo está haciendo y no en cómo lo podría hacer. En ese salto, ahí es donde el método tiene que mejorar. Hay que creer que hay personas que tienen dentro energías dormidas y sólo así vas a permitir que esos individuos hagan cosas que no han hecho todavía. Si no crees en el potencial de las personas, no vas a buscarlo. Si tú ves a un alumno y crees que es torpe, lo vas a tratar como tal pero, si lo ves como alguien con potencial, ganará ilusión, participará más y así es como empezará a aflorar ese potencial. Eso se puede aplicar al entorno social, educativo y empresarial. Los líderes son los que ayudan a las personas a conseguir su mejor versión. Se trata de hacerlas sentir que son capaces de encontrar soluciones y eso pide un cambio de mentalidad, porque siempre nos quedamos en una visión obtusa sobre los demás.

Usar bien la información 

Un sistema educativo que incentive a hacer preguntas, que estimule un pensamiento crítico, que anime a los curiosos. 
Por eso precisamente los estadounidenses están por encima. Cuando te sientes parte de un equipo a la hora de buscar una solución, tu capacidad funciona de manera diferente. No se trata de que seas alguien capaz sólo de almacenar información. Es, además, poder utilizarla de manera inteligente. El modelo al que vamos en los sistemas de educación es precisamente el que va a enseñar a encontrar respuestas entre mucha información. En las empresas ya lo han visto, con una figura de líder coach que es el encargado de generar las preguntas para que, entre todos, encuentren una respuesta conjunta. Así debería ser la educación. En empresas como Google, donde tuve la oportunidad de estar este verano, saben que se avanza con esa colaboración. 
Usted abandonó la medicina para convertirse en un ensayista de éxito y en un líder motivacional. ¿Cómo fue la transición? ¿Qué culpa tuvieron sus enfermos? 
No se me hubiera ocurrido trasladar esto fuera del entorno médico, pero fueron ellos, al notar un cambio en su manera de ver las cosas, en su salud, los que me dijeron que lo extendiera más allá de las paredes del hospital. Así fue como empecé a explorar si podía tener un impacto positivo fuera de allí. Y, llegó un momento en el que empecé a desarrollar tanto esa vía, que tomé una decisión, que desde luego no fue fácil, y di el salto. Estaré siempre agradecido por todo lo que aprendí de los enfermos. La primera conferencia, recuerdo, la di en el IESE de Madrid, donde había realizado un máster. Di la conferencia dedicada al talento directivo y era sobre los límites que nos imponemos. Tuvo éxito y hace cinco años fue cuando tuve que elegir. 
¿Fue uno de esos niños que descubrió su talento natural pronto? ¿Se recuerda siempre queriendo ser médico?
No, mi vocación estaba relacionada con los animales. No era de familia, además, porque todos en casa eran abogados o economistas. Mi héroe era Félix Rodríguez de la Fuente pero, por circunstancias personales, a los 16 años pensé que quería dedicar mi vida a los demás. 

NOMBRE: Mario Alonso Puig. ESTADO CIVIL: casado; TRES hijos. EDAD: 59 IDEA: "Decir 'voy a hacer todo' no es realista... Pero la oscuridad más intensa cambia cuando Se enciende una humilde cerilla", DEFIENDE EL GANADOR DEL PREMIO ESPASA DE ENSAYO 2013 LIBRO: 'La buena Suerte', de Alex Rovira y Fernando Trías de Bes PELÍCULA: 'Gladiator', de Ridley Scott.

martes, 23 de diciembre de 2014

¿Qué país hace el mayor bien al mundo?

 

Una charla del asesor político Simon Anholt, creador del Índice de País Bueno. Pequeño spoiler: el ganador es Irlanda (el ranking no se refiere a "moralmente bueno", no entra en eso, sino que mide quién "da más a la humanidad"). 18 minutos.

domingo, 21 de diciembre de 2014

ISABEL ALLENDE: Cómo vivir con pasión más allá de la edad.

 

Los trucos de la escritora chilena Isabel Allende, de 71 años, para hacer frente al miedo a envejecer. Dice que con los años ha ganado libertad y espiritualidad y que, más que nunca, ahora vive el momento. Incluso sigue teniendo fantasías eróticas con Antonio Banderas... La edad, reivindica, es cosa de actitud. 8 minutos. Los subtítulos en español se activan en la parte inferior derecha del reproductor.

sábado, 13 de diciembre de 2014

LA FELICITACIÓN DE MI HIJA Y MÍA


Mi hija Marina de 10 años y yo hemos realizado este vídeo para trasladar nuestros mejores deseos para estas fiestas y, muy especialmente, para el próximo año 2015.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Grândola Vila Morena - Casa da Música 2012


Una bellísima versión de un  canto de libertad, universal y del pueblo.

CANTO DAQUI Grândola Vila Morena - Casa da Música 2012 

Solista: Luís Veloso
Música e letra: José Afonso

Orquestra: Sopros de Zeca
Maestro: Filipe Cunha

martes, 9 de diciembre de 2014

Una delicia de tema: "Hate To See Your Heart Break ft" de Paramore.



Mi amigo Manolo Fernández, uno de mis "gurús " musicales, amigo, vecino de Tres Cantos y magnífico periodista en RNE, recomendó escuchar esto. Yo soy disciplinado y lo hice. El resultado: ESPECTACULAR.

Manolo afirma:


"Esta canción me tiene embelesado en los últimos días. Paramore, la banda de Tennessee, lanza un álbum que han llamado Self-Titled Deluxe donde su vocalista Hayley Williams,hace una versión de "Hate To See Your Heart Break" junto a Joy Williams, que fuera el 50 % de The Civil Wars. Fascinante."

lunes, 8 de diciembre de 2014

guerra futuro: El mejor de los mundos posibles



PUBLICADO EN EL PAIS


Los medios de comunicación nos sirven tragedias a diario. Sin embargo, los datos refutan el catastrofismo. En el mundo actual hay menos guerras, menos pobres y menos hambre


Proclamar, en plena era del ébola, del Estado Islámico y de los tambores de Guerra Fría en Ucrania, que el mundo no va tan mal y que, si lo parece, se debe a la lente deformante de los medios de comunicación y de las redes sociales, puede parecer una insensatez o una provocación.
Esto hizo a finales de agosto el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. En una charla con donantes de su partido, el demócrata, en una residencia privada en las afueras de Nueva York, Obama intentó contrarrestar la impresión de que se encontraba desbordado por una sucesión de crisis mundiales fuera de control. Las comparaciones con el verano de 1914, cuando un disparo en Sarajevo desencadenó, por sorpresa de las capitales mundiales, la I Guerra Mundial, llevaban semanas siendo motivo de columnas y debates en Washington.
“Si miras los telediarios de la noche, te da la sensación de que el mundo se derrumba”, dijo el presidente en Nueva York. “Y la verdad es que el mundo siempre ha sido un lío”, añadió después de repasar los conflictos del verano de 2014. “En parte, nos damos cuenta ahora debido a los medios sociales y a nuestra capacidad para ver, en los detalles más íntimos, las adversidades que la gente sufre”.
¿Qué hacía el presidente minimizando este tiempo de guerras y decapitaciones? ¿Por qué culpaba al mensajero? “¿Es la III Guerra Mundial? ¿O sólo Twitter?”, tituló una de sus ácidas columnas Maureen Dowd, de The New York Times.

La guerra del Yom Kipur dejó 12.000 muertos, seis veces más que el conflicto de este verano entre Israel y Palestina
Más allá de la controversia, efímera como corresponde al ritmo de las redes sociales que señalaba el presidente de EE UU, sus palabras incidieron en un debate de fondo sobre nuestra época. ¿Se asoma el mundo a otro abismo, a otro 1914? ¿O vivimos, como sostenía el personaje de Voltaire, en el mejor de los mundos posibles? ¿Es posible que la respuesta no sea ni lo uno ni lo otro? ¿Que, como describía el célebre párrafo inicial de la Historia de dos ciudades de Dickens, refiriéndose a las vísperas de la Revolución Francesa, este sea el mejor de los tiempos y el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura, la época de las creencias y de la incredulidad, la era de la luz y de las tinieblas, la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación? 
De la respuesta a estas preguntas dependerá cómo nos enfrentemos al mundo. Un mal diagnóstico puede llevar a políticas erróneas que agraven las crisis que debían resolver. Lo explica David Rothkopf en su último libro, National insecurity: american leadership in the age of fear (Inseguridad nacional: el liderazgo americano en la edad del miedo).
“Durante más de una década, América vio amenazas por doquier”, escribe Rothkopf, editor del Grupo Foreign Policy. “Aceptamos la idea perniciosa, arraigada en nuestra psique nacional por los ataques al World Trade Center y al Pentágono [el 11 de septiembre de 2001], de que, si un puñado de hombres, no asociados con ninguna nación, podía sembrar un tipo de caos y destrucción que escapaba a las capacidades de grandes enemigos tradicionales, entonces estábamos en una era nueva y más peligrosa”. Un diagnóstico poco afinado provocó una reacción poco afinada. El miedo nubló el criterio de la primera potencia mundial.
Si el mundo es cada vez más violento, la posibilidad de un atentado es inminente, los virus circulan descontrolados, los hielos se derriten y el nivel del mar crece, y la pobreza avanza sin freno, entonces urge un cambio en las políticas de las democracias. Significa que las cosas se están haciendo mal. La ventaja de esta percepción es que nos mantiene en alerta. Como dijo en una entrevista George Friedman, presidente de la empresa de análisis Stratfor, una de las fortalezas de Estados Unidos es que “nunca se fía de su buena fortuna: siempre teme que haya un peligro agazapado que lo destruirá todo”.
Pero si, al contrario, el mundo progresa —si cada vez hay menos pobres, menos hambruna, menos analfabetismo, menos homicidios, menos guerras, menos dictaduras—, no existen motivos para un viraje drástico. El riesgo, entonces, es la complacencia. Creerse, como muchos europeos en la primavera de 1914, que la guerra es improbable y la paz es un estado natural.
“Con frecuencia digo a los jóvenes en Estados Unidos que este es el mejor momento de la historia humana para nacer, pues tienes más posibilidades que nunca de saber leer y escribir, de estar sano y de ser libre de perseguir tus sueños”, dijo Obama en septiembre, en su discurso en la Asamblea General de la ONU.
En el mismo foro, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo: “Este año, el horizonte de la esperanza se ha oscurecido”. Y añadió: “Ha sido un año terrible para los principios consagrados en la Carta de Naciones Unidas. Desde las bombas a las decapitaciones, desde las hambrunas de civiles deliberadas al asalto a hospitales, refugios de la ONU y convoyes de ayuda, los derechos humanos y el estado de derecho están asediados”.
¿El mejor de los tiempos? ¿O el peor? “Obama tiene razón”, responde en un correo electrónico Steven Pinker, psicólogo experimental en la Universidad de Harvard y autor de Los ángeles que llevamos dentro(Paidos Nature), un libro que, en 700 páginas y con un despliegue abrumador de gráficos y estadísticas, intenta demostrar que la violencia ha decrecido y que, efectivamente, el planeta Tierra jamás había sido un lugar tan acogedor como ahora. “Lo crean o no —y sé que la mayoría de personas no lo creen— la violencia ha declinado durante largos periodos de tiempo, y es posible que hoy vivamos en la era más pacífica de la existencia de nuestra especie”, comienza el libro.
Los ángeles que llevamos dentro se publicó en 2011, pero en el mensaje Pinker insiste en que, pese al fracaso de las primaveras árabes o pese la guerra en Siria e Irak, la tesis mantiene la validez. Pinker admite que, comparado con 2012, en 2013 las guerras aumentaron, en gran parte debido a Siria que, según algunas estimaciones, ha dejado más de 200.000 muertos.

Tendemos a fijarnos más en las malas noticias. Nos duele más perder 10 euros que ganarlos
“Pero el número total de muertes sigue siendo muy inferior al de los años sesenta, setenta y ochenta, cuando el mundo era un lugar mucho más peligroso”, ha escrito en un artículo que actualiza en 2014 algunos datos del libro. No solo hay menos conflictos armados: son menos dañinos. Pinker alude a la guerra del Yom Kippur entre Israel y una coalición árabe que duró 20 días en 1973 y dejó unos 12.000 muertos, seis veces más que el conflicto de este verano entre Israel y los palestinos de la franja de Gaza.
A principios de los años noventa, cuando acabó la Guerra Fría, había en el mundo 50 “conflictos armados basados en Estados”, un término que Pinker define como aquellas situaciones de violencia organizada en las que participa un Gobierno y en las que mueren un mínimo de 25 personas al año. En 2013 hubo 33 conflictos de este tipo, según la información que Pinker extrae del Programa de Datos sobre Conflictos de Uppsala. La definición de guerra es precisa: se trata de conflictos con más de mil muertos anuales. De acuerdo con esta definición, al final de la Guerra Fría había 15 guerras; en 2013 había siete.
En un acto reciente en Washington, organizado por el laboratorio de ideas Cato Institute, Pinker expuso las razones psicológicas que explican que sus ideas —o las de Obama— topen con la incredulidad. Somos pesimistas porque tendemos a fijarnos en las malas noticias. Lo negativo pesa más que lo positivo. Nos duele más perder 10 euros que ganarlos. Pinker lo ilustró con una frase atribuida al tenista Jimmy Connors: “Odio más perder de lo que me gusta ganar”. Otra razón para el pesimismo es lo que Pinker llama “la ilusión de los buenos viejos tiempos”. “La gente confunde los cambios en sus vidas [de la infancia a la edad adulta y la vejez] con los cambios en el mundo”. La tendencia a creer que aquello que es más memorable es más probable —los accidentes de avión o los atentados terroristas, ambos infrecuentes— ayuda a explicar la prevalencia de una visión sombría.
Pinker, como Obama, apunta a los medios de comunicación. “El problema básico es que el periodismo es una manera de entender el mundo que de manera sistemática lleva a la confusión”, ha escrito. “Las noticias tratan de cosas que ocurren, no de cosas que no ocurren. Nunca ves a un reportero en directo desde las calles de Angola, Sri Lanka o Vietnam diciendo: ‘Estoy aquí informando de una guerra que hoy no ha estallado”.
El terrorismo, según Pinker, evidencia la simbiosis entre los medios de comunicación y la violencia, porque es la táctica que permite hacer el máximo de ruido con el mínimo de violencia. La proporción de muertos por terrorismo en el mundo es “trivial”, dijo. Los atentados de 2001, los mayores de la historia, son ruido en comparación con las estadísticas de homicidios o las guerras civiles, añadió. En 2013 murieron en Estados Unidos seis personas por terrorismo: menos de los que mueren al año porque les cae un mueble o un electrodomésticos encima, cerca de 30 al año, según datos citados por la publicación Vox.com. Y, sin embargo, como explica Rothkopf, 13 años después del 11-S, el terrorismo condiciona la política exterior de Estados Unidos.
Las visiones luminosas tienen detractores. No solo en lo que atañe a la violencia. Sí, el número de personas que pasa hambre no ha dejado de bajar en las últimas décadas, según los datos de la FAO (la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura). Pero autores como Martín Caparrós, que ha publicado el ensayo El hambre,cuestionan el rigor de los datos, y uno de cada nueve habitantes del planeta —más de 800 millones de personas— sigue pasando hambre. Sí, la pobreza extrema se ha reducido en las últimas tres décadas, pero en las economías desarrolladas las desigualdades se agravan y la última recesión erosiona a las clases medias y las sitúa ante la perspectiva de que la generación de los hijos no disfrute de las oportunidades que tuvieron los padres. Y aunque en 2013 el número de democracias creció hasta 122, según Freedom House, esta organización constató que el retroceso de las libertades y los derechos humanos supera los avances. El ascenso del capitalismo autoritario de China y la parálisis política en Estados Unidos han contribuido a quitar lustre a la democracia liberal, que parecía el modelo triunfante tras la caída del muro de Berlín.
Una de las críticas más duras al libro de Pinker la escribió Elizabeth Kolbert, periodista de la revista The New Yorker. Kolbert ha publicado este año The sixth extinction (La sexta extinción). El libro recorre las cinco extinciones que se han vivido en los últimos 5.000 millones de años en la Tierra y explica que ahora podemos estar viviendo la sexta, que es la primera causada por el ser humano. Kolbert especula que el homo sapiens acabe siendo víctima de esta extinción, pero también con que la amenaza agudice el ingenio de la especie y la lleve a inventar tecnologías para frenar el cambio climático o a emigrar a otros planetas.
La alarma por el cambio climático llega al Pentágono, que en varios informes alerta de sus efectos en la seguridad de EE UU. “El aumento de las temperaturas, los esquemas cambiantes de precipitaciones, la subida de los niveles del mar y otros acontecimientos meteorológicos más extremos intensificarán los desafíos de inestabilidad, hambruna, pobreza y conflicto global”, vaticina el secretario de Defensa saliente, Chuck Hagel, en un informe publicado en octubre.
Otros críticos de los argumentos de Pinker —y de otros apóstoles del optimismo, como el profesor Joshua Goldstein, autor de Winning the war on war (Ganar la guerra contra la guerra)— se centran en la interpretación de los datos. “Mi argumento es que las personas que sostienen que la guerra está en declive basan su argumento empírico en el declive de las muertes en guerra. El número de personas muertas en guerra se ha reducido. Con esto estoy de acuerdo”, dice Tanisha Faza, politóloga en la Universidad de Notre-Dame (Indiana) y autora de un artículo académico que rebate a Pinker y Goldstein. “El problema es que durante exactamente el mismo periodo de tiempo —y tenemos los mejores datos sobre muertes en batalla a partir de 1946— vemos mejoras dramáticas en el cuidado médico en zonas de conflicto. Así que la guerra se ha vuelto menos fatal, pero esto no significa necesariamente que se haya vuelto menos frecuente. En otras palabras, hay un cambio: de las muertes pasamos a bajas no letales que no se cuentan en estas estimaciones de guerra y violencia”.

La pobreza se ha reducido en las últimas tres décadas, pero las desigualdades crecen en los países desarrollados
Fazal documenta que, históricamente, en las guerras había tres heridos por cada muerto en el campo de batalla. Ahora son diez por cada fallecido. A principios del siglo XIX, 22.000 soldados franceses murieron de fiebre amarilla en Haití. Unos 18.000 franceses e ingleses murieron de cólera en la Guerra de Crimea (1853-1856). “Por contraste”, añade Fazal en el citado artículo, “solo 29 soldados británicos fueron hospitalizados en Bagram (Afganistán) en 2002 porque habían contraído una enfermedad infecciosa y ninguno murió”. Fijarse solo en las muertes en guerra y no en los heridos entraña un riesgo: subestimar el coste humano, lo que facilita la decisión de los políticos de ir a la guerra. “Si las bajas se explican exclusivamente en términos de muertes, que es lo que la mayoría de estos estudios hacen, entonces nos quedamos sin entender una gran parte de la ecuación”, dice Fazal.
Incluso optimistas como Goldstein ven señales preocupantes. Una es el aumento de las muertes en el campo de batalla debido a los conflictos en Siria e Irak. Durante la Guerra Fría eran unas 200.000 al año. En 2005 había bajado a 12.000. Ahora son unas 45.000. “También me preocupa la guerra en Ucrania, por dos motivos”, dice. Primero, que después de años sin conflictos armados entre Estados, un fenómeno que parecía cosa del pasado, en Ucrania se está librando algo parecido a una guerra de este tipo. Y segundo, el “encogimiento” de las regiones donde había guerras se está revirtiendo. Con Ucrania vuelven el conflicto a Europa, que parecía un continente pacificado.
“Este cambio de dirección en los últimos años no es lo suficientemente grande como para cambiar la trayectoria general”, dice Goldstein. Porque la trayectoria, según Goldstein, refleja un declive de las guerras desde el final de la II Guerra Mundial. “Seguimos sin tener guerras interestatales a gran escala, como la de Irán contra Irak o Pakistán contra India, que fueron enfrentamientos muy destructivos. Y ciertamente ninguna como Vietnam y Corea, ni obviamente como las guerras mundiales. Pero hay algunas cosas por las que preocuparse. Y nunca he dicho que la tendencia vaya a continuar. Siempre me ha preocupado que pudiera haber una marcha atrás. Podríamos tener otra guerra mundial, podríamos tener una guerra nuclear. No existe un proceso mágico que nos lleve a la paz mundial”.

Obama:

“En todo el mundo, hay señales de progreso. La sombra de la Guerra Mundial que existía en la fundación de esta institución ha desaparecido; la posibilidad de un conflicto armado entre grandes potencias se ha reducido. El número de Estados se ha triplicado y más personas viven bajo el mandato de Gobiernos elegidos. Centenares de millones de seres humanos se han liberado de la cárcel de la pobreza. La proporción de personas que viven en la pobreza extrema se ha reducido a la mitad. Y la economía mundial sigue reforzándose después de la peor crisis financiera de nuestras vidas. Hoy, ya sea en Nueva York o en el pueblo de mi abuela a más de 300 kilómetros de Nairobi, hay más información disponible que en las mayores bibliotecas del mundo. Juntos, hemos aprendido a curar enfermedades, a dominar el poder del viento y el sol. La mera existencia de esta institución es un logro único: personas de todo el mundo comprometidas a discutir sus diferencias de manera pacífica y resolver juntos sus problemas. Con frecuencia les digo a los jóvenes en Estados Unidos que este es el mejor momento de la historia humana para nacer, pues tienes más probabilidades que nunca de saber leer y escribir, de estar sano y de ser libre de perseguir tus sueños”.

Ban Ki-Moon:

 “Este año, el horizonte de la esperanza se ha oscurecido. Los actos indecibles y las muertes de inocentes nos encogen el corazón. Los fantasmas de la guerra fría han regresado para perseguirnos. Hemos visto cómo la primavera árabe degeneraba en gran parte.
Nunca desde el final de la Segunda Guerra Mundial había habido tantos refugiados, personas desplazadas y en busca de asilo. Nunca antes las Naciones Unidas habían recibido tantas peticiones de ayuda alimentaria de emergencia y otros suministros para salvar vidas.
La diplomacia está a la defensiva, socavada por quienes creen en la violencia. La diversidad se encuentra asesiada por extremistas que insisten en que su vía es la única vía. El desarme se ve como un sueño distante. 

Mientras las crisis de amontonan y las enfermedades se extienden, parece que el mundo se derrumba. Pero el liderazgo consiste precisamente en encontrar las semillas de esperanza y cultivarlas para que crezcan.
Ha sido un año terrible para los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas”. 

domingo, 7 de diciembre de 2014

22 DE LAS TARJETAS DE PRESENTACIÓN MÁS CREATIVAS QUE VERÁS

Las tarjetas de presentación son muy necesarias cuando te dedicas a los negocios, debido a que como su su nombre lo indica, es la carta de presentación de una persona, por lo tanto, si tu negocio o idea de negocio esta en el ámbito de la creatividad, que tarjeta de presentación sea original hablará del trabajo que eres capaz de realizar.
Mira esta lista con una selección de las 22 tarjetas de presentación más creativas que pudimos encontrar.

Tarjeta de rallado de queso


JWT, Brazil
JWT, Brazil
JWT, Brazil

Sopapo miniatura con contactos

creative-business-cards-4-2

Tarjeta de un Sommelier

creative-business-cards-4-4-2

Diseño por: Caserne
Diseño por: Caserne

Yoga Mat

Vancouver yoga center
Vancouver yoga center

Tarjeta de empresa de semillas

Struck, USA
Struck, USA

Profesora de Yoga

Marked for Trade
Marked for Trade

Empresa de semillas

creative-business-cards-4-11-2
Por Jamie Wieck
Por Jamie Wieck

Tarjeta con trasparencia

creative-business-cards-4-12-2
Por Dario Monetini
Por Dario Monetini

Tarjeta de un Dentista

Michael Häne & Remo Caminada
Michael Häne & Remo Caminada

Silla de juguetes

DDB, Brazil
DDB, Brazil

Empresa de parrillas

creative-business-cards-4-17-1creative-business-cards-4-17-2

adsoftheworld.com
adsoftheworld.com

Tarjeta multiuso para bicicletas

Rethink Canada
Rethink Canada

Tarjeta de peluquería y estilistas

creative-business-cards-4-22-1creative-business-cards-4-22-2
Igor Perkusic
Igor Perkusic

Rock clásico

Fabio Milito design, Roma, Italy
Fabio Milito design, Roma, Italy

Carga aérea

Y&R, São Paulo, Brazil
Y&R, São Paulo, Brazil

Tarjeta de Restaurante con salero

Por flux
Por flux

Entrenador personal

Leo Burnett, Dubai, United Arab Emirates
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Fuente: Boredpanda

martes, 2 de diciembre de 2014

Tugce Albayrak, un ejemplo de coraje civil del que tenemos que aprender todos






Lo que aconteció en Alemania hace unos días no saldría en la prensa, no nos enteraríamos si no hubiese tenido un desenlace fatal. Por desgracia, hemos conocido lo que pasó, porque Tugce, nuestra heroína, murió.

La lucha contra la violencia de género y por la dignidad de la mujer ya tiene nombre en Alemania: Tugce. Miles de alemanes han encendido velas por la joven de 23 años que ha dado su vida y una lección de coraje civil a todos aquellos que miran hacia otro lado.
Hace dos semanas, Tugce Albayrak de 23 años iba a terminar una noche de fiesta en la ciudad de Offenbach cuando se dirigió junto con unos amigos a un local de comida rápida. Eran las tres de la madrugada. Mientras estaba esperando en la fila, Tugce escuchó gritos en el baño de mujeres. Al abrir la puerta encontró a dos hombres que abusaban a dos chicas en estado de ebriedad y que apenas lograban resistirse. Tugce pidió ayuda y, con la ayuda de dos personas que se encontraban en el restaurante, sacaron a los tipos del local, cubrieron con mantas a las chicas y les pidieron un taxi. Uno de los agresores, dijo entre dientes mientras salía por la puerta:"Nos vemos afuera"

Cuando Tugce salió del restaurante, la estaban esperando. Uno de los jóvenes la atacó y Tugce cayó al suelo al recibir un golpe en la cara. El resultado de la paliza fue una fractura en la base del cráneo y hemorragia cerebral. 
Esta chica, estudiante de medicina, inocente, libre, decidió enfrentarse contra lo opuesto a ella, se enfrentó a esa gente que debería desaparecer, esa gente que emponzoña nuestra especie. Defendió de agresiones sexuales a un par de jovenes por parte de dos ¿hombres? que encima la golpearon y la dejaron en coma durante 15 dias. Ella, Tugce Albayrak, alemana, ha fallecido por hacer lo correcto, por no desviar la mirada, por valor y por no permitir dejar que el mal campe a sus anchas sin hacer nada al respecto. 

Creo que todos deberíamos deberían parar y mirar a la cara de esta chica, 23 años, una heroína, un ejemplo a seguir de como debería ser la sociedad. A veces hablamos de solidaridad y ponemos grandes ejemplos, grandes iniciativas,..pero la realidad y los grandes actos ocurren de forma anónima y cualquier ligar del mundo.

lunes, 1 de diciembre de 2014

EL ARTE Y LA GUITARRA DE RAÚL RODRÍGUEZ


Raúl Rodríguez no es nuevo ni un recién llegado a la música. Raúl es guitarra con mi admirada Sílvia Pérez Cruz, es el hijo de la gran Martirio; pero sobre todo es un músico que investiga, se integra en la música y saca sentimientos de todo lo que hace.

Me gustaría dedicar esta entrada a dos muy buenos amigos que tocan la guitarra, sienten la música y expresan a través de esta: Pepe y Dani.

En el siguiente vídeo puedes ver su tema RAZÓN DE SON dentro de del festival ETNOSUR. Impresiona verle y escucharle. Hay momentos que parece fusionado con la música en un solo ente. Mezcla música del Caribe, Norte de África y Andalucía; se mezcla y se fusiona pareciendo que siempre estuvieron juntas:


Si no se te han puesto los ojos vidriosos es que no tienes sentimientos. ;-)

Raúl y su madre Martirio hacen un homenaje a la gran Chavela Vargas, es antológico y emocionante:




Aquí puedes ver a Raúl tocando la guitarra en el mismo tema "la llorona" pero con la genuina Chavela Vargas: