lunes, 29 de abril de 2013

LA HISTORIA DEL MUNDO EN 2 MINUTOS




Es un trabajo que está muy bien, lo bueno es que está realiazado por un estudiante de USA como trabajo de estudios. Evidentemente, tiene una visión muy centrada en su país; pero está muy bien. ya tiene 6 millones de visitas en internet.

martes, 23 de abril de 2013

UNA ROSA Y UN LIBRO


Un año más quiero celebrar contigo una de las cosas, a mi entender, más bonitas del año: el día del libro, la festividad de San Jorge y el día de las bibliotecas públicas.

Poco puede ser más bonito que la costumbre, cada vez más arraigada, de regalar un libro y una rosa. Algo a potenciar y un gesto bello y agradable.
Un año más y ante la imposibilidad física y económica (la verdad es la verdad) de hacer llegar a todos y todas un libro y una rosa; te adjunto una rosa digital y una recomendación literaria.

El libro que recomiendo es en esta ocasión oportuno por dos motivos: por el reciente y sentido por muchos del fallecimiento de su autor, José Luís Sampedro, como por el tema que trata al reflejar una visión humanista de la economía.

El libro recomendado es: ECONOMÍA HUMANISTA de José Luis Sampedro (Editorial Debate). Se trata de una recopilación de artículos seleccionados por Olga Lucas y Carlos Berzosa. En estos artículos José Luis Sampedro nos habla de economía, la pobreza, ecología, las relaciones entre economía y política, la distribución de los recursos, el desarrollo y muy especialmente en su empeño en humanizar una ciencia que se nos suele presentar como fría e impasible.

Espero que te guste,

lunes, 22 de abril de 2013

PROPUESTA DEL DIPUTADO MIGUEL AGUADO (PSOE) SOBRE POLÍTICA ENERGÉTICA DEL GOBIERNO



El pasado jueves 18 de abril presenté una Proposición No de Ley en el Pleno de  la Asamblea de Madrid sobre Política Energética del Gobierno de España y su repercusión en Madrid.
Contó con el apoyo de IU y UPyD y con el rechazo del PP.

viernes, 19 de abril de 2013

El crecimiento en una economía budista




Acabo de regresar de Bután, el reino del Himalaya, cuya belleza natural, riqueza cultural e introspección inspiradora resultan incomparables. Desde la singularidad del reino hoy surge un conjunto de cuestiones económicas y sociales que son de un interés apremiante para todo el mundo.
La geografía escarpada de Bután favoreció el surgimiento de una esforzada población de agricultores y pastores, y ayudó a fomentar una sólida cultura budista estrechamente conectada en historia con Tíbet. La población es escasa -aproximadamente 700.000 personas en un territorio del tamaño de Francia-, con comunidades agrícolas enclavadas en valles profundos y unos pocos pastores en las altas montañas. Cada valle está resguardado por un dzong (fortaleza) que incluye monasterios y templos que datan, en su totalidad, de siglos atrás y que exhiben una combinación dominante de arquitectura sofisticada y bellas artes.

En Bután, el desafío no es el crecimiento del producto interior bruto, sino de la felicidad nacional bruta
La economía agrícola y monástica de Bután fue autosuficiente, pobre y aislada hasta hace pocas décadas, cuando una serie de monarcas excepcionales empezaron a guiar al país hacia la modernización tecnológica (caminos, electricidad, atención médica moderna y educación), el comercio internacional (principalmente con la vecina India) y la democracia política. Lo que resulta increíble es la actitud reflexiva con la que Bután aborda este proceso de cambio y cómo el pensamiento budista guía esa actitud. Bután se formula el interrogante que todos deben formularse: ¿cómo se puede combinar la modernización económica con la solidez cultural y el bienestar social?
En Bután, el desafío económico no es el crecimiento del producto interior bruto (PIB), sino de la felicidad nacional bruta (GNH, por sus siglas en inglés). Fui a Bután para entender mejor cómo se aplica la GNH. No hay una fórmula, sino un proceso activo e importante de debate nacional que se adapta a la seriedad del desafío y a la profunda tradición de reflexión budista de Bután. Allí reside la inspiración para todos nosotros.
Parte de la GNH de Bután tiene que ver, obviamente, con satisfacer las necesidades básicas: mejor atención médica, menor mortalidad materno-infantil, mayores logros educativos y mejor infraestructura, especialmente electricidad, agua y servicios sanitarios. Este interés en el progreso material destinado a satisfacer las necesidades básicas tiene sentido tratándose de un país con el nivel relativamente bajo de ingresos de Bután.
Sin embargo, la GNH va mucho más allá del crecimiento generalizado y a favor de los pobres. Bután también se está preguntando cómo se puede combinar el crecimiento económico con la sostenibilidad ambiental, un interrogante al que ha respondido en parte a través de un esfuerzo integral para proteger la vasta superficie forestal del país y su biodiversidad única. Se está preguntando cómo puede preservar su igualdad tradicional y fomentar su legado cultural único, y cómo los individuos pueden mantener su estabilidad psicológica en una era de cambio rápido, marcada por la urbanización y una avalancha de comunicación global en una sociedad que no tenía televisores hasta hace una década.
Llegué a Bután después de oír un discurso inspirador del primer ministro, Jigme Thinley, en la Cumbre de Desarrollo Sostenible que se llevó a cabo en Nueva Delhi en 2010. Thinley había destacado dos puntos convincentes. El primero tenía que ver con la devastación ambiental que había podido observar -entre otras cosas, el retroceso de los glaciares y la deforestación- mientras volaba de Bután a India. El segundo tenía que ver con el individuo y el significado de felicidad. Thinley lo dijo de manera simple: todos somos seres físicos finitos y frágiles. ¿Cuántas cosas -alimentos, chatarra, anuncios de televisión, automóviles grandes, nuevos dispositivos y últimas modas- podemos consumir sin trastocar nuestro propio bienestar psicológico?
Para los países más pobres del mundo, estos interrogantes no son los más apremiantes. Su mayor desafío, y el más acuciante, es satisfacer las necesidades básicas de sus ciudadanos. Pero, para cada vez más países, la reflexión de Thinley sobre las fuentes máximas de bienestar no solo es oportuna sino urgente.
Todos saben de qué manera el hiperconsumismo al estilo estadounidense puede desestabilizar las relaciones sociales y conducir a la agresividad, la soledad, la ambición y el exceso de trabajo al punto del agotamiento. Lo que tal vez se admite con menor frecuencia es de qué modo esas tendencias se han acelerado en Estados Unidos en las últimas décadas. Esto tal vez sea el resultado, entre otras cosas, del ataque cada vez mayor y ahora implacable de la publicidad y las relaciones públicas. Cómo guiar a la economía para que produzca felicidad sostenible -combinando bienestar material con salud humana, conservación ambiental y resistencia psicológica y cultural- es una cuestión que es necesario abordar en todas partes.
Bután tiene muchas cosas que siguen su camino. Podrá aumentar las exportaciones a India de energía hidráulica limpia extraída del río, ganando así divisas extranjeras de una manera sostenible y capaz de llenar las arcas gubernamentales para financiar la educación, la atención médica y las infraestructuras. El país también está decidido a asegurar que los beneficios del crecimiento lleguen a todos sus habitantes, sin importar la región o el nivel de ingresos.
Existen riesgos importantes. El cambio climático global amenaza la ecología y la economía de Bután. El consejo imprudente y costoso de McKinsey y otras consultoras privadas podrían ayudar a convertir a Bután en una zona turística degradada. Es de esperar que la búsqueda de la GNH ayude a alejar al país de ese tipo de tentaciones.
La clave para Bután consiste en considerar la GNH como una búsqueda perdurable y no como una simple lista de control. La tradición budista de Bután entiende la felicidad no como un apego a los bienes y servicios, sino como el resultado de un trabajo serio de reflexión interior y compasión hacia los demás.
Bután está embarcado en un viaje así de serio. El resto de las economías del mundo deberían hacer lo mismo.
Jeffrey D. Sachs es profesor de Economía y director del Earth Institute en la Universidad de Columbia. También es asesor especial del secretario general de Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio. (c) Project Syndicate, 2010.

jueves, 11 de abril de 2013

La nanocelulosa desafía al grafeno como nuevo material 'milagroso'

Publicado en EL CONFIDENCIAL.COM

Los nuevos materiales están de moda. No sólo por una cuestión mediática: también porque los viejos, tarde o temprano, terminarán por extinguirse, entre otros motivos por las nuevas exigencias de la producción tecnológica, tanto económicas como prácticas. 

Por eso los laboratorios de medio mundo echan humo tratando de encontrarlos. Un nuevo material con propiedades valiosas y con posibilidades de ser producido en grandes cantidades y a un precio competitivo cambiaría el mundo. 

El lugar donde buscan los científicos los nuevos materiales no está en la superficie, sino en niveles nanométricos. Ha habido muchos en los últimos años: los nanotubos de carbono, el fluoreno, las nanoestructuras basadas en puntos cuánticos…

Pero es el grafeno la estrella indiscutible de este baile. Sus características y posibles aplicaciones, fuera de toda duda en la literatura científica, han resistido con firmeza los ataques del viejo mundo. En el caso de sus costes de producción a gran escala, no tanto. Aunque se está avanzando rápido, sobre todo en España

Ahora, otro invitado se ha unido a la fiesta de los nuevos materiales: la nanocelulosa cristalina. Algunos ya hablan de milagro. La palabra aún resulta exagerada, pero un reciente descubrimiento de los investigadores de la Universidad de Texas ha abierto la puerta a producciones masivas a bajo coste. En el mundo de los negocios, los milagros empiezan así.

¿Qué es la nanocelulosa cristalina?

Es un ‘nanomaterial’, igual que el grafeno. Se obtiene a partir de la compresión de fibras vegetales o a través de cultivos naturales donde distintos tipos de bacterias lo producen de forma autónoma, aunque hasta ahora con altos costes.

“Tiene buena pinta. Una propiedad general de los materiales es que cuando llegas a la nanoescala aparecen propiedades nuevas. La nanocelulosa es muy prometedora; posee propiedades fascinantes. Yo diría que el reto es cómo producirla a gran escala, igual que el grafeno”, explica a Teknautas el investigador del Massachusetts Institute of Technology (MIT) Amador Fernández Velázquez, que colabora con el centro norteamericano desde el ITMA, en Asturias.



El nuevo material multiplicaría por ocho la resistencia del acero, es transparente, muy ligero y conduce la electricidad. En el fondo, la nanocelulosa no es más que la celulosa la biomolécula orgánica más abundante de la Tierra- en una escala muy pequeña.

“Por ejemplo, el oro, que es amarillo, si lo haces pequeño cambia de color. Cuando observamos los materiales a pequeña escala y se descubre algo nuevo, siempre despierta mucha curiosidad”, afirma el científico.

¿Es la nanocelulosa mejor que el grafeno?

De momento, nadie lo ha demostrado. Aunque entre sus aplicaciones futuribles se encuentra también la electrónica -el reino del grafeno-, además de la industria farmacéutica y el sector de los biocombustibles, las investigaciones sobre la utilización de la nanocelulosa en procesos tecnológicos reales se hallan en una fase muy incipiente.

Según los investigadores, la nanocelulosa puede usarse para confeccionar chalecos de protección ultraligeros, pantallas de dispositivos electrónicos e incluso para cultivar órganos humanos.

“Creo que es un buen nanomaterial y posee propiedades electrónicas. Pero no pienso que vaya a competir directamente con el grafeno. Éste seguirá teniendo su entidad porque, por ejemplo, no existe ningún otro material que se pueda aislar con una sola capa”, reflexiona Amador Fernández.

"Cuando se descubre algo nuevo, siempre despierta curiosidad. En ciencia todo va por modas. Lo que está claro es que la nanocelulosa está en una fase mucho más incipiente que el grafeno, que tuvo la suerte de que sus descubridores recibieron el Premio Nobel y eso le dio mucha publicidad. Muchas empresas invirtieron entonces en él", continúa el investigador del MIT.

En cuanto a las aplicaciones futuras de la nanocelulosa, todo puede dar muchas vueltas. "Al principio, todo el mundo se centraba en las propiedades de resistencia del grafeno, pero luego su gran campo de aplicación ha sido la electrónica", recuerda el científico.

La esperanza ecológica: un material que necesita sol y agua

Hasta ahora, la producción de nanocelulosa requería inversiones significativas de dinero. Bien para llevar a cabo el proceso de compresión de la fibra o bien para abastecer de nutrientes a la bacterias que producen el material. No era rentable.

La novedad que han introducido los científicos de la Universidad de Texas, con el investigador Malcolm Brown a la cabeza, es la posibilidad de utilizar un determinado tipo de alga para producir el material de forma natural, sin necesidad de nutrientes. Sólo se necesitaría luz solar y agua.


De momento, Brown y su equipo han conseguido producir pequeñas cantidades de nanocelulosa, pero ya han anunciado que a través de una nueva modificación genética del alga original –en concreto, introduciendo genes de la bacteria 'Acetobacter xylinum', que se usa para hacer vinagre- pueden estar en disposición de producir ingentes cantidades. De tener éxito, los costes de producción serían mínimos. Lo que aún está por ver son sus aplicaciones.

Tal como resume Fernández, es “como si tienes una vaca que te puede dar leche: pones a la naturaleza a trabajar y, claro, es un método de producción muy barato”.

Según Brown, su investigación significa "uno de los descubrimientos más importantes de la botánica“ y podría estar en disposición de funcionar en producciones masiva en un plazo de 5 a 10 años. 

Un negocio potencial de 600.000 millones de dólares

Para Jeff Youngblood, científico del Instituto de Nanotecnología Forestal de la Universidad de Purdue, la nanocelulosa “es la versión natural y renovable de los nanotubos de carbono, pero a una fracción de su precio“. “Lo más hermoso es que este material es tan abundante que no necesitamos crearlo. Ni siquiera necesitamos usar árboles enteros, podemos ocupar ramas y astillas, incluso aserrín. Estamos convirtiendo desechos en oro”, afirma.

Desde 2011, funciona en Canadá la primera fábrica capaz de producir nanocelulosa cristalina, a cargo de la compañía CelluForce, y donde se produce una media de una tonelada diaria del nuevo material. 

En 2012, el Ministerio de Agricultura de Estados Unidos invirtió, a través del Laboratorio de Productos Forestales, 1,7 millones de dólares en la creación de una planta de tratamiento de madera y producción de nanocelulosa cristalina. El propio gobierno estadounidense estima que esta industria moverá la nada desdeñable cifra de 600.000 millones de dólares en el año 2020.

"Un nuevo material es el sueño de todo científico. Si alguien encuentra algo que sustituya el silicio, por ejemplo, el material del que están hechos por dentro los ordenadores, pondría una pica en Flandes", dice Amador Fernández. 

Sin embargo, después de encontrarlo, ese investigador aún tendrá que demostrar que se puede producir en grandes cantidades. Y después, lo más importante: demostrar que el nuevo material es más barato. Entonces hablaremos de milagros.

lunes, 8 de abril de 2013

TEDxChange: 'disrupción positiva' como impulsora del cambio global




La Fundación de Bill y Melinda Gates celebró recientement en Seattle su conferencia anual TEDxChange sobre cambio global, centrada en esta ocasión en la “disrupción positiva”. Esta escuela de pensamiento desafía las estructuras tradicionales para promover el cambio, la innovación y el progreso en aspectos desde la lucha contra el hambre, la igualdad de las mujeres en el mundo en desarrollo o los desafíos de las nuevas tecnologías.
Melinda Gates, filántropa y esposa del creador de Microsoft, Bill Gates, inauguró la sesión desde la sede de su organización invitando a los oyentes a que desafíen las estructuras que les rodean. Gates recordó un viaje reciente a India, donde explicó personalmente a una joven que acababa de dar a luz el impacto que tendría en su vida el acceso a anticonceptivos para poder espaciar próximos embarazos. “Me contestó: Así podré cuidar mejor de los niños que ya tengo y enviarles a la escuela”, recordó Gates. “Esto es lo que podemos hacer por las mujeres, vamos a romper la inercia. Siempre hay una buena razón”.

Su primera invitada, Cathleen Kaveny, teóloga de la Universidad de Notre Dame, habló de la resistencia al cambio que a veces imponen instituciones religiosas, como la postura de la Iglesia Católica con respecto a los preservativos y el efecto que tiene en la lucha contra el SIDA. “Los creyentes podemos actuar como disruptores positivos cuando nos implicamos en la comunidad”, dijo Kaveny. La teóloga citó entonces el ejemplo del reverendo Martin Luther King: “Él hizo una interrupción positiva en el régimen de Jim Crow a través del movimiento por los derechos civiles: desafió la estructura que permitía que los afroamericanos no tuvieran una mejor vida”, explicó Kaveny. “Pero también hizo algo más: tuvo la visión de una comunidad reconciliada, que compartía todos los talentos que tenían, sin importar el color de la piel”.

Halimatou Hima, la primera mujer nigeriana que ha estudiado en Harvard, defendió la importancia de invertir en la educación de las niñas en áreas rurales de su país para impulsar su desarrollo. Cuando ella estudiaba en Nigeria, apenas cuatro de cada diez niñas terminaban la escuela infantil. “Tenemos que ser capaces de crear una alianza y estar en la misma mesa que otras personas, incluso los que no esperan sentarse a nuestro lado”, dijo Hima. “Sólo así podremos crear una conversación que tenga verdadero significado en nuestras comunidades”.

La joven, que lidera su propia organización internacional, habló de la educación como elemento disruptivo de la vida de las niñas. Dos de cada tres menores de las zonas rurales de Nigeria se casan antes de los 15 años, abandonando en la escuela. “Así sólo estamos creando y condenando mujeres en la pobreza. Cuando una mujer intenta romper una barrera que no se ha eliminado nunca antes, necesita grandes apoyos. Y cuando logra ese reto, está creando un nuevo futuro”.

Otro de los participantes empleó la disrupción positiva en su propia vida: Roger Thurow trabajó durante 20 años como periodista para The Wall Street Journal. Hoy es experto en agricultura e impulsor de la lucha contra el hambre en Etiopía. Como corresponsal, cubrió la hambruna que afectó al país africano en 2003, cuando escuchó hablar por primera vez del hambre como “una enfermedad del alma”.

“Lo que ví también infectó mi alma. Vi injusticias que, con vergüenza, como periodista, no habría reconocido”. Thurow, hasta entonces protegido por “el velo del periodista” se preguntó entonces qué sentido tenía el hambre en un momento en que el el mundo produce más alimentos que nunca antes: “Porque no teníamos la voluntad”.

Un ejemplo de esa voluntad fueron las estrellas del evento en Seattle. Los jóvenes Salim Shekh y Sikha Patra, con apenas doce años, lideraron una iniciativa en su comunidad para mejorar el acceso a vacunas. Shekh y Patra cuestionaron por qué la localidad en la que vivían no está en los mapas y empezaron a registrar el recorrido de tres kilómetros que hacían cada día para conseguir agua potable.

La iniciativa de estos dos “Optimistas Revolucionarios”, como dice el título del documental del que son protagonistas, acabó ante el Parlamento de Nueva Delhi. Este miércoles, los dos adolescentes indios compartieron sus sueños de convertirse en profesionales para continuar influyendo en el desarrollo de su comunidad y cambiar la vida de más personas en su país.

“Tu influencia es una moneda que nunca encontrarás en tu cartera”, añadió Julie Dixon, experta en técnicas de comunicación como promotoras del cambio social. Dixon hablaba tanto del poder de la voluntad de estos dos jóvenes de India como la de millones de personas que han contribuido a causas, en muchas ocasiones, de gente desconocida para ellos, gracias al poder de las redes sociales, quizás el ejemplo más reciente de disrupción positiva en el mundo de la comunicación. “Las redes sociales han roto las barreras de la filantropía tal y como la conocíamos hasta ahora”, aseguró. “Si quieres un cambio, pídelo tú mismo”.

martes, 2 de abril de 2013

Obama presenta con el español Rafael Yuste su proyecto para estudiar el cerebro

                     
                   El español, Rafael Yuste, en su laboratorio en Columbia. | Miguel Rajmil

  • El presidente recibe al español, profesor de Columbia, y a otros científicos
WWW.ELMUNDO.ES María Ramírez (corresponsal) | Nueva York
Actualizado martes 02/04/2013 04:32 horas

El presidente Barack Obama presenta este martes el proyecto para dibujar el mapa del cerebro que lidera el profesor Rafael Yuste. El científico español asiste a una ceremonia en la Casa Blanca para escenificar la gran apuesta de investigación de la Administración de Estados Unidos.

Para su anuncio a las diez de la mañana (cuatro de la tarde, hora peninsular), Obama ha escogido a Yuste y a la decena de científicos que componen el núcleo duro de la investigación.

El plan conocido como BAM (Brain Activity Map) aspira a componer en los próximos 15 años el mapa de toda la actividad cerebral, una idea que nació del científico español y que ahora involucra a un centenar de expertos. La Administración intenta que el Congreso autorice al menos un presupuesto parecido al del proyecto del genoma humano, que costó alrededor de 3.000 millones de dólares (más de 2.300 millones de euros) en una década.

El proyecto para desarrollar tecnología que permita registrar la actividad de las cerca de 100.000 millones de neuronas a la vez es aún más ambicioso. Los secretos del órgano más desconocido servirán para curar y evitar la esquizofrenia, la epilepsia, la demencia o la enfermedad de Parkinson entre el millar de enfermedades mentales que afectan a unas 1.000 millones de personas en el mundo.

"En el caso del cerebro, nuestro desconocimiento es tan grande que estamos todavía en párvulos", explica Yuste a EL MUNDO.es en su laboratorio del edificio de cristal diseñado por Rafael Moneo para Columbia e inaugurado el año pasado. "Generación tras generación hemos ido acumulando datos sobre el cerebro, pero nos falta lo esencial: cómo se ensambla todo eso. Tenemos un puzle gigante de mil piezas que no sabemos cómo encajan", cuenta.

En la última reunión de Yuste en la Casa Blanca, un modelo de metro y medio del vehículo espacial Curiosity reposaba sobre la mesa de la sala. Los expertos científicos del Gobierno empezaron diciendo: "Esta semana hemos puesto un vehículo en Marte, ¿qué pueden hacer ustedes para solucionar el problema del cerebro?".

"Aquí piensan por todo lo alto y teniendo el futuro de la humanidad en la mente", explica Yuste, que lleva 26 años estudiando y trabajando en Estados Unidos, aunque asesora a varios institutos científicos en España y colabora con el laboratorio DeFelipe del Instituto Cajal/UPM.

La idea de hacer el mapa de la actividad cerebral surgió en un congreso en Chicheley, un pueblo entre Londres y Birmingham, en septiembre de 2011. Sucedió durante un debate entre Yuste y George Church, genetista del mapa del genoma humano. Presionado por Church sobre qué quería hacer de verdad, Yuste contestó que le gustaría registrar la actividad de todas las neuronas a la vez, capturar todos los impulsos eléctricos con los que se comunican entre ellas.

Yuste y Church, junto con otro neurobiólogo y dos físicos, improvisaron un documento para articular la idea, que encantó a la directora de la Fundación Kavli, un grupo californiano dedicado al progreso científico. La Fundación aconsejó a la Casa Blanca apostar por el proyecto como núcleo de la agenda científica de Obama.

El cerebro ha sido siempre el gran desafío de Yuste. Su mesa frente a un ventanal con vistas al río Hudson está impoluta, y casi lo único que tiene al lado del ordenador es un cerebro de goma roja con el que hace años un estudiante le gastó una broma (puso una caja llena de cerebros de pega encima de una puerta para que cayeran en la cabeza del profesor al entrar en el aula).

Las 'junglas impenetrables' del cerebro

Desde que con 14 años su padre le regaló el libro de Ramón y Cajal 'Reglas y consejos sobre investigación científica', Yuste, que ahora tiene 49, ha dedicado su carrera a las "junglas impenetrables" del cerebro.

Estudió Medicina en la Autónoma de Madrid y se fue a hacer el doctorado a la Universidad Rockefeller de Nueva York para investigar la corteza del cerebro con el Nobel Torsten Wiesel. En su tesis, descubrió cómo utilizar métodos de imagen de calcio para registrar la actividad de varios centenares de neuronas.

El gran objetivo ahora es poder hacerlo en tres dimensiones, medir el voltaje de las descargas eléctricas e incluir cada vez más células. Yuste suele comparar el cerebro con una película en alta definición de la que se ve un fragmento mínimo. "Es como si en vez de ver toda la pantalla sólo pudieses ver dos o tres píxeles. Así nunca podrías entender lo que pasa. Tenemos una pantalla con 100.000 millones de neuronas. En ciertos laboratorios, se ven mil a la vez. Pero nadie ha visto la película. Nadie tiene las herramientas para hacerlo. Queremos dotar a la neurociencia de la habilidad para ver la película por primera vez", explica el profesor, que enseña los vídeos de neuronas que suele llevar a la Casa Blanca.

En ellos se ven puntitos grisáceos. Cada instante, una parte de ellos se tiñe de rojo en lo que representa los disparos eléctricos, que suelen seguir un patrón indescifrable hasta ahora para los científicos (sospechan que se trata de la manifestación física de los pensamientos). Así es la actividad de la corteza del cerebro de un ratón, que está vivo, despierto y viendo un vídeo para estimularlo. El animal se recupera, pero la técnica nunca se ha probado con humanos porque es muy invasiva: requiere abrir el cráneo, meter colorantes con inyecciones y penetrar el cerebro con luz infrarroja.

Se hacen pruebas similares en peces, ratas o gusanos. Los primeros humanos que se podrían utilizar son los epilépticos, aprovechando las intervenciones para tratarlos. En su caso, todas las células se volverían rojas cuando llega el ataque ya que la descarga epiléptica se propaga a través de toda la corteza. Con un análisis de todas las neuronas, se podría entender cuáles son las críticas e intervenir, por ejemplo con láser, para apagarlas o controlar su actividad para detener la descarga.

En el caso de la enfermedad de Alzheimer, la nanotecnología ha desarrollado sensores sensibles a las proteínas relacionadas con la génesis de la enfermedad que se podrían insertar en pacientes y hacer un mapeo químico de lo que está ocurriendo en tiempo real. Con el registro de más neuronas, el control sería exquisito.

"Ésta puede ser una de las mejores maneras de ayudar a que la humanidad se libere de las enfermedades mentales y neurológicas y también la primera vez en que nos conozcamos a nosotros mismos... Es la única parte del cuerpo que no sabemos cómo funciona y es la más importante para nosotros.

Somos una especie definida por nuestro cerebro. Cuando lo entendamos, nos entenderemos a nosotros mismos por primera vez en la Historia", cuenta Yuste un sábado en el que lleva en el laboratorio desde las siete de la mañana trabajando "feliz". Su motivación es acercarse a resolver los desvelos por el cerebro de Cajal, su inspiración.

"Él se muere frustrado por esa falta de entendimiento. Y eso también es un estímulo para nosotros… He interiorizado la persistencia de Cajal. Con mi carrera quiero contribuir a solucionar este problema pendiente. Quizá entre todos en esta generación podamos hacerlo", dice Yuste.

Un plan que sea público

La obsesión de que el plan sea público es para compartir, sin patentes, el mapa completo de toda la actividad neuronal en la web para que neurólogos, físicos y químicos investiguen. En enero, un grupo de científicos se reunieron con Google, Amazon y otras empresas para asegurarse de que habrá capacidad suficiente para almacenar en "una nube" los datos obtenidos. Cada millón de neuronas puede necesitar tres petabytes (tres millones de gigas) con lo que un cerebro entero puede ocupar hasta 300.000 petabytes. Los expertos californianos en datos ya han tranquilizado a los científicos: no hay problema y menos dentro de 15 años.

Aunque los detalles de la estructura dependen ahora de los administradores públicos, Yuste y sus compañeros quieren que exista una comisión ética y legal que controle estos datos sensibles. "Visualizar la actividad intrínseca del cerebro puede tener muchas aplicaciones. Puede servir para manipular el cerebro o leer los pensamientos de la gente", cuenta Yuste, aún así confiado en "el buen sentido" de la comunidad científica y de las industrias que se desarrollarán con el proyecto.

Entre los más interesados están las empresas informáticas que intentan imitar el funcionamiento del cerebro humano. Incluso el de un ratón puede procesar más eficazmente información con una cantidad de energía mínima e inalcanzable ahora para un ordenador.

A la espera de que el Congreso decida, Yuste sigue trabajando con la precisión del montañero que también es. Cada año, desde hace diez, sube un pico de los Pirineos con un grupo de amigos. Ahora le gusta ver este gran proyecto científico como un escalada. Afable, explica: "Cuando miras a lo alto del Everest dices 'no me voy a poder subir ahí nunca'. En mi caso, el Monte Perdido o el Posets. Lo ves desde abajo y dices 'es imposible'. Pero luego lo piensas con cuidado y partes el problema en trocitos. Primero, a ver si nos podemos subir allí y luego a ver si nos podemos subir allá. Y poco a poco escalas. Lo haces bien preparado y con gente muy entusiasmada".

lunes, 1 de abril de 2013

17 Reflexiones para reinventarse profesionalmente


1. La mayoría de las personas está profesionalmente desubicadas, por capacidad, potencial e intereses. Los que no corresponden a esta mayoría son los privilegiados (capaces de alinearlo casi todo) y el resto son los caraduras.
2. Cada día que pasas aferrándote a tu trabajo actual, más te costará reinventarte
3. Reinventarse a veces implica empezar desde cero ¿Estás dispuest@?
4. Si eres capaz de explicarle a tu madre a que te dedicas, probablemente tu actividad está en vías de extinción
5. Si te atrincheras detrás de la parafernalia laboral es que ya eres un zombi profesionalmente hablando. No es irreversible pero necesitas un giro de 180º
6. El 'empleo' ya no se busca, te lo creas
7. Hazte un favor y empieza a reducir tu nivel de vida
8. Tu actividad tiene que cumplir con los argumentos de Daniel Pink: sentido por lo que haces, interés por mejorarlo y autonomía con lo que hacemos
9. Hiperconéctate y aprende a desconectar. Esconderse no es una opción, tampoco la dependencia enfermiza
10. La red de contactos se desarrolla cuando no se necesita. No se trata de coleccionar contactos, se trata de conectar intereses.
11. Búscate un mentor o un guía. Alguien con el que puedas desahogar tus miedos y que te oriente de forma sincera
12. Cultiva tu identidad digital, aunque primero convendría saber 'qué eres' o 'qué quieres ser'. Si no eres capaz de resumir tu propuesta de valor en una frase, ¿cómo esperas que te elijan a ti?
13. Desarrolla y refuerza con formación, aquellas lagunas que debilitan tu posicionamiento profesional. Trázate tu propio plan de formación. No esperes que alguien lo haga por ti
14. El que no comunica, no existe
15. Hay una diferencia entre workaholic y apasionado por tu actividad profesional, aunque en ambos casos puedes llegar al 24×7, en un caso te empequeñece y en otro te hace enorme.
16. Los sueños se persiguen invirtiendo el máximo esfuerzo y compromiso. S/Gladwell hay más esfuerzo que genio en los que llegan arriba. Es la regla de las 10.000 horas de entreno para conseguirlo.
17. Las startups son como la escuela, todo el mundo debería pasar por ellas, pero no puedes quedarte en la misma eternamente.

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    Miguel Aguado Arnáez