lunes, 29 de septiembre de 2014

Leonardo DiCaprio pide a todos en el mundo dejar de fingir que los datos sobre el peligro del Cambio Climático no existen



Leonardo DiCaprio se dirigió a los líderes mundiales reunidos en la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas en la madrugada del martes, instándoles a que adopten medidas para combatir “el mayor desafío de nuestra existencia en este planeta.”

“Como actor, finjo para ganarme la vida. Represento a personajes ficticios a menudo resolviendo problemas ficticios. Creo que la humanidad ha mirado el cambio climático de la misma manera”, dijo en la cumbre. “Mis amigos, este grupo - quizás más que cualquier otra reunión en la historia humana – se enfrenta ahora a una difícil tarea que puede hacer historia … o ser vilipendiado por ella.”.

El secretario General de la ONU Ban Ki-moon, nombró recientemente a DiCaprio para servir como Mensajero de la Paz de la ONU, llamando al actor una “nueva voz para la defensa del clima.” Puedes leer más sobre esta noticia aquí

viernes, 26 de septiembre de 2014

'Sapiens': el mono que se convirtió en dios







"Nunca convenceremos a un mono para que nos dé un plátano con la promesa de que después de morir tendrá un número ilimitado de bananas a su disposición en el cielo de los monos». Para Yuval Noah Harari (Haifa, Israel, 1976), la diferencia crucial entre el primate humano y todos los demás animales de la Tierra es que los sapiens no sólo son capaces de imaginarse cosas que nunca han visto, tocado ni oído, sino además de convencer a muchas otras personas de que sus fantasías (por muy descabelladas que sean) son verdad.

Cualquier chimpancé puede avisar a sus compañeros de manada sobre un peligro con un alarido específico que significa: «¡cuidado, un león!». Sin embargo, gracias a lo que este historiador israelí denomina «la revolución cognitiva», sólo los sapiens adquirieron la capacidad para inventar y proclamar la existencia de algo tan falso como extraordinariamente poderoso: «el león es el espíritu guardián de nuestra tribu». Para Harari, esta insólita capacidad para inventar ficciones y, sobre todo, para transformarlas en mitos compartidos por miles e incluso millones de personas, es la clave fundamental para explicar por qué «un simio insignificante» se convirtió en «el amo del planeta».

En De animales a dioses (Debate/Edicions 62), la monumental, provocadora y brillante Historia de la Humanidad que acaba de llegar a las librerías españolas tras vender más de 300.000 ejemplares en Israel y traducirse a más de 20 idiomas, Harari disecciona el gran «arma secreta» de nuestra especie: su insuperable capacidad para el autoengaño colectivo. «Un gran número de extraños puede cooperar con éxito si creen en mitos comunes», explica a EL MUNDO el profesor de Historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén, formado en Oxford. «Y ésta es la razón por la que los sapiens dominan el mundo mientras las hormigas comen nuestras sobras y los chimpancés están encerrados en zoos y laboratorios».

Hoy, a principios del siglo XXI, Harari está convencido de que nuestro poder es tan inmenso que incluso estamos adquiriendo las capacidades que tradicionalmente se han atribuido a las deidades de las religiones: «Cuando digo en el título que somos animales convertidos en dioses, lo digo en un sentido muy literal. En el siglo XXI, gracias a los avances de la ciencia y la tecnología, estamos a punto de apropiarnos de poderes que siempre se han considerado divinos, como la creación de vida, la eterna juventud, la transformación de nuestra propia naturaleza genética e, incluso, la capacidad de leer la mente mediante cerebros conectados por ordenadores». Pero la gran pregunta con la que se ha atrevido este historiador israelí en su libro es: ¿cómo hemos logrado todo esto en menos de 100.000 años, un minúsculo suspiro, si tenemos en cuenta los 3.800 millones de años que han transcurrido desde la aparición de los primeros seres vivos de nuestro planeta?

Cooperación a gran escala

Para Harari, la respuesta está clara: a diferencia de las manadas relativamente pequeñas de simios o de los clanes de neandertales, nuestra especie ha sido la primera capaz de forjar inmensas redes de cooperación a gran escala: tribus, iglesias, ciudades, imperios, naciones, organismos supranacionales, multinacionales globales... Pero nada de esto hubiera sido posible si los sapiens, como todas las demás especies, sólo pudieran transmitir información sobre cosas que realmente existen, como el peligro de los depredadores o los árboles donde crecen frutos.

La verdadera clave de nuestra supremacía, según el exhaustivo relato que ofrece Harari en De animales a dioses, es que únicamente nuestra especie es capaz de inventar (y sobre todo de compartir a escala masiva), relatos imaginarios sobre entidades que sólo existen en nuestra fértil mente creativa, desde «el pueblo elegido de Dios» o el «espíritu del pueblo» hasta «la nación libre y soberana» de los estados modernos.

«Los mitos son el motor más poderoso de la Historia de la Humanidad, porque han permitido y siguen permitiendo la cooperación de miles y hasta millones de personas. Si examinas cualquier caso de cooperación a gran escala, comprobarás que siempre está basado en algún tipo de relato imaginario. Las personas no tienen ningún instinto para cooperar con extraños y, por tanto, la colaboración en grandes grupos de individuos que no se conocen personalmente entre ellos siempre se basa en ficciones. Cuando un mito colectivo tiene éxito, su poder es inmenso porque permite a millones de extraños cooperar y trabajar juntos hacia objetivos comunes», explica Harari.

Hasta tal punto esto es cierto, según el historiador israelí, que desde su «revolución cognitiva», los sapiens, de hecho, viven en una «realidad dual»: por un lado, la realidad objetiva de los leones y los árboles, sobre la que también se comunican muchos otros animales; y por otro, la realidad imaginada de dioses y espíritus tribales, ficciones que sólo entienden los imaginativos sapiens, la especie más cuentista, y por eso mismo -según Harari- la más poderosa.

El 'pegamento mítico' de la Humanidad


El historiador israelí Yuval Noah Harari.
Hoy, conceptos como «el pueblo elegido de Dios» o «el espíritu de la patria» pueden sonar arcaicos, y quizás muchos piensen que la tesis de Harari sólo sirve para explicar las sociedades humanas del pasado, o las más retrógradas del mundo actual. Sin embargo, el historiador israelí considera que hoy, la importancia de los mitos colectivos para mantener la cooperación humana a gran escala sigue siendo igual de importante, aunque ahora las ficciones dominantes, al menos en los países occidentales, sean no sólo las de las viejas naciones, sino los ideales del «progreso», «la libertad», las «leyes del mercado» o los «derechos humanos», conceptos que para Harari son «igual de ficticios que los antiguos dioses» y «no existen en la naturaleza, sino tan sólo en nuestra propia imaginación».

«Si intentáramos agrupar a miles de chimpancés en la plaza de Tiananmen, Wall Street, el Vaticano o la ONU, el resultado sería el pandemonio, pero hoy los sapiens se reúnen regularmente a millares en todos estos lugares», escribe Harari en su libro. «La verdadera diferencia entre nosotros y los chimpancés, tanto en el pasado como hoy mismo, es el pegamento mítico que une a un gran número de individuos, familias y grupos. Este pegamento nos ha convertido en dueños de la creación».

El historiador israelí no niega la importancia de otras habilidades humanas que también fueron determinantes a la hora de explicar nuestro éxito evolutivo, como la capacidad para fabricar y usar utensilios, que posteriormente nos llevaron a las otras grandes revoluciones en la Historia de la Humanidad: la agrícola, la industrial y la científica. Pero Harari insiste que todas estas grandes transformaciones jamás hubieran sido posibles sin que primero miles y después millones de extraños colaboraran juntos y estuvieran dispuestos a sacrificarlo todo, incluyendo sus vidas, por la colectividad. «Einstein era mucho menos diestro con sus manos que un antiguo cazador-recolector. Sin embargo, nuestra capacidad de cooperar con un gran número de extraños ha mejorado de manera espectacular», explica el historiador.

El 'lado oscuro' de las ficciones colectivas

Pero aunque Harari tenga razón y resulte innegable que el «pegamento social» de los mitos ha sido un factor crucial en el éxito evolutivo de la especie humana, también es evidente que en muchos momentos de la Historia y, por supuesto, hoy mismo, las mitologías del sapiens también han provocado la muerte de millones de personas. No hay más que fijarse en el conflicto sangriento que se sigue sufriendo ahora mismo en la tierra del propio Harari entre israelíes y palestinos. Cuando se le pregunta sobre este paradójico lado oscuro de las ficciones colectivas, tan poderosas y a la vez tan potencialmente destructivas, el historiador responde: «Si consigues una red de colaboración a gran escala, necesitas que todos sus miembros se crean la misma historia. Pero con frecuencia no consigues que toda la gente se crea el mismo relato, y se generan dos o más grupos, cada uno de los cuales se cree un relato diferente, y con frecuencia antagónico. De hecho, la mayoría de las guerras en la Historia se generan por culpa de conflictos generados por relatos antagónicos, y no se deben a una lucha por recursos».

Según Harari, en el conflicto entre israelíes y palestinos «no hay escasez de comida entre el río Jordán y el Mediterráneo». El problema es que hay dos comunidades que rigen sus vidas con «mitologías incompatibles», y de momento «nadie ha sido capaz de reconciliar estas historias antagónicas con un nuevo relato integrador». Pero en todo caso, a pesar del innegable potencial destructivo que pueden desatar las ficciones colectivas, Harari insiste en que siguen siendo indispensables para mantener la cooperación a gran escala en las inmensas sociedades de sapiens.

Sin embargo, ¿no sería mucho mejor para el futuro de la Humanidad la expansión de relatos colectivos menos ficticios que los del pasado y más realistas, que dejaran de invocar a dioses y a otras entidades cuya existencia es indemostrable? Ante esta pregunta, Harari insiste que «algún tipo de religión sigue siendo necesaria para el mantenimiento de la cooperación social a gran escala», aunque su concepto de «religión» incluye no sólo a los «dioses» tradicionales, sino también a otras ficciones mucho más modernas: «Las religiones afirman que las normas y las leyes hay que obedecerlas no porque han sido inventadas por humanos, sino porque viene impuestas 'desde arriba'. Y cuando afirman esto, el significado de 'arriba' puede referirse a los dioses, o a las leyes de la naturaleza. Algunas religiones, como el cristianismo o el islam, basan la obediencia de las normas y las leyes en una creencia en dioses. Pero otras religiones, como el marxismo, el capitalismo o el liberalismo se basan en supuestas 'leyes naturales' que sólo existen en nuestra imaginación».

Primates poderosos pero insatisfechos

De hecho, para Harari, otro de los dioses de la modernidad ha sido y sigue siendo «la nación soberana», pero cuando se le pregunta sobre lo que está pasando ahora mismo en Escocia y Cataluña, le resta importancia: «Los sentimientos nacionalistas siguen siendo poderosos, pero muchísimo menos que hace 100 años. Si piensas en la Europa de la I Guerra Mundial, los franceses, los alemanes o los ingleses estaban dispuestos a sacrificar millones de vidas por su patria. Pero hoy el nacionalismo en Europa es infinitamente más débil, ha surgido con fuerza un relato sobre la identidad europea, y apenas nadie está dispuesto a sacrificar la vida de sus soldados en una guerra como hace un siglo. Sinceramente, dudo mucho que si Escocia o Cataluña se declaran su independencia, el Ejército británico o español envíe tropas. Ni los británicos ni los españoles estarían dispuestos a sacrificar miles de vidas por estos conflictos».

Harari tiene claro, en todo caso, que los grandes problemas que la Humanidad tiene ahora sobre la mesa son globales, y que ningún estado nacional puede afrontarlos por sí solo. «Hoy, los desafíos a los que no enfrentamos son planetarios: la crisis económica, el cambio climático, y los riesgos de nuevas tecnologías como la manipulación genética, la creación de vida artificial o el desarrollo de algoritmos que van a hacer nuestro trabajo mejor que nosotros». Por eso, sin duda lo que nuestra especie necesita son libros tan valientes como el de Harari, que se ha atrevido a abarcar la Historia de toda la Humanidad y ofrece un relato mucho más honesto sobre quiénes somos y de dónde venimos, que las viejas ficciones tribales o nacionalistas.

De animales a dioses concluye con una inquietante reflexión: «A pesar de las cosas asombrosas que los humanos son capaces de hacer, seguimos sin estar seguros de nuestros objetivos y parecemos estar tan descontentos como siempre... Somos más poderosos de lo que nunca fuimos, pero tenemos muy poca idea de qué hacer con todo ese poder». Ojalá el éxito mundial de este libro ayude a los sapiens a orientarse un poco mejor en el laberinto del siglo XXI, para afrontar con mayor éxito los desafíos del futuro.

Publicado en EL MUNDO.ES


jueves, 25 de septiembre de 2014

YO TENGO FIBROMIALGIA Y SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE (SQM)


No tengo especial interés en trasladar todo mi plano personal a través de este blog, porque considero que no interesa a nadie y porque hay parcelas que creo que deben estar en la vida de uno y su entorno más cercano.

En este caso voy a comenzar sincerando y contando que hace unos 5 años fui diagnosticado de fibromialgia, una enfermedad crónica que afecta a múltiples factores (dolor en las articulaciones, problemas de sueño, ...) a veces está asociada a otra "enfermedad" la denominada SQM (Sensibilidad Química Múltiple); este es mi caso, aunque tengo rachas de mayor sensibilidad hay montos que simplemente percibo olores y los identifico de una forma muy sensitiva (por ejemplo, en un estableciendo de café puedo prácticamente asegurar que tipo de café está tomando cada persona. Esto es gracioso y poco útil) pero en otras ocasiones esa percepción me resulta muy molesta y me provoca mareos y molestias a distintos niveles, (por ejemplo no puedo entrar en una perfumería). Posteriormente mi médico especialista me indicó que mi cuadro se denominaba SNC (Sensibilidad Nerviosa Central).

En general tengo mayor sensibilidad a los cambios del tiempo, como los animales percibo los cambios por la electricidad en el ambiente antes de que se produzcan; algo de sensibilidad a las redes eléctricas de anta tensión, a la luz,... 

En estos momentos sigo un proceso mixto de tratamiento médico convencional, homeopatía y de medicina oriental (acupuntura). Creo que en este equilibrio y modificando hábitos alimentarios y de actividad puedo lograr alguna mejora significativa en mi calidad de vida.

He pensado que sería útil a otras personas no solo trasladarlo sino que aprovecho para poner en común este vídeo muy didáctico sobre la SQM.

Adjunto el texto que acompaña al vídeo donde se amplía la información:

Los expertos llaman "los canarios de la mina" o los vigilantes de la vida a los afectados por la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) porque con su gran sensibilidad avisan al resto de los seres donde está lo realmente dañino para todos.

El 100% de los ciudadanos occidentales estamos expuestos a contaminantes tóxicos persistentes y a una suma de radiación excesiva.

En EEUU, el porcentaje de enfermos de SQM diagnosticados llega al 2,5%. En España los últimos estudios hablan de alrededor de un 0,5%.

Más de un 15% de la población general presenta mecanismos de respuesta excesiva frente a algunos estímulos químicos o ambientales. En un 5% de casos estos procesos son claramente patológicos y superan la capacidad adaptativa del organismo.

La SQM es una pérdida de la tolerancia a "dosis bajas" de sustancias químicas tóxicas presentes en el medio ambiente y que habitualmente son "toleradas" por otras personas.

Los síntomas son muy diversos y afectan al sistema nervioso central, músculo-esquelético, piel, mucosas, ojos, cardiovascular, respiratorio, gastrointestinal, genitourinario,... Además, suelen solaparse con otras enfermedades, como el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) ,la Fibromialgia (FM) , el asma o las alergias.

Alemania fue el primer país en reconocer oficialmente esta enfermedad, seguida por Japón. También lo está en otros como Austria.

Estados Unidos y Canadá es donde más se ha investigado.

En mayo de 2009 la Universidad de Washington publicó una compilación con más de 100 estudios científicos Peer-reviewed (revisados por otros expertos de la misma disciplina) que demuestran la base fisiológica de la SQM.

En España no está reconocida oficialmente por lo que se le da totalmente la espalda a todos lo niveles.

El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad publica un DOCUMENTO DE CONSENSO SOBRE SQM en 2011. Un año después es ratificado por la Mesa de Sanidad Interterritorial por unanimidad junto a los protocolos para consultas blancas y atención hospitalaria libre de tóxicos decretados en octubre de 2012, y que a día de hoy siguen sin ser una realidad.

Las enfermedades ambientales, que están causadas por múltiples agentes tóxicos y cuya incidencia no para de crecer, representan un reto para la medicina tradicional y una amenaza para los intereses de las industrias químicas, lo que obstaculiza su reconocimiento.

Ante la ignorancia, el desconocimiento y la incomprensión, y en algunos casos porque se sienten desbordados, muchos amigos, familiares, instituciones abandonan a los enfermos a su suerte. Con frecuencia creen que es un problema psicosomático y les tratan como enfermos imaginarios. Se repiten insistente y erróneamente casos de intento de psiquiatrización forzosa e incapacitación por desconocimiento de la realidad orgánica de la SQM en profundidad.

Los vecinos muchas veces se niegan a colaborar lo que supone una agresión clara constante al organismo de los afectados.

Serias limitaciones para la vida cotidiana. Grandes dificultades o imposibilidad de accesibilidad para: · Transporte público. · Lugares públicos de obligada asistencia: Consultas médicas, hospitales, juzgados, tramites administrativos,... · Servicios y lugares de todo tipo: Supermercados, tiendas, cines, restaurantes,... Aseos públicos. · Asfaltado y obras en la vía pública. Fumigaciones de calles, parques y jardines. · Caminar por la calle con muchas personas con perfumes y cigarros. · Visitas a familiares o amigos si no se han adaptado.

El afectado por SQM tiene necesidad de utilizar productos especiales en todas las ramas de la vida: aseo personal, limpieza doméstica, alimentación, etc., así como utilizar mascarilla, purificador de aire y otros aparatos que les permitan no recibir el 100% del impacto de los tóxicos que se encuentran en el ambiente.

Hay diferentes grados de sensibilidad y brotes que pueden variar por momentos, horas, días, épocas.

Estudios, incluso del gobierno de Japón, confirman que el aire de los hogares es de 5 a 8 veces más tóxico que el aire más contaminado de una gran ciudad. Y eso está en nuestra mano cambiarlo. El aire de lugares públicos, incluso de lugares fundamentales como centros de salud, hospitales o juzgados, pueden ser aún más tóxicos.

Las enfermedades ambientales no son las únicas afectadas por el exceso de radiación y tóxicos. También lo están otras: Esclerosis múltiple, parkinson, alzheimer, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, asma, cáncer, epoc, etc.

Al final todos estamos o vamos a ser afectados en capacidades, salud y vida por el exceso tóxico y el masivo aumento de radiaciones en algún grado.

Para más información consultar con las asociaciones de afectados.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Gran discurso por los derechos de las mujeres de Emma Watson en las Naciones Unidas


Emma Watson ha crecido de esa pequeña niña que interpretaba a Hermione en Harry Potter para transformase en una gran mujer, en esta ocasión fue ovacionada en la sede central de la ONU en Nueva York tras pronunciar un discurso en favor de la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres en el marco de la campaña HeForShe (“Ellos por ellas”).

Los invito a ver este apasionante discurso. Realmente merece la pena.

En su discurso dice “Ustedes deben pensar: ¿Quién es esta chica de “Harry Potter” y qué hace aquí en la ONU? Pues es una muy buena pregunta, yo también me la he estado haciendo. Pero todo lo que sé ahora es que, realmente, me interesa este problema y quiero ayudar a que las cosas mejoren. Habiendo visto lo que he visto y teniendo la oportunidad de hacer algo para cambiarlo, es mi responsabilidad decir algo.”

Discurso completo

“Fui nombrada embajadora de buena voluntad de la ONU hace seis meses y he descubierto que mientras más hablo del feminismo, más caigo en cuenta de que luchar por los derechos de las mujeres es para muchos sinónimo de odiar a los hombres. Y si de algo estoy segura es de que esto tiene que terminar. Para el registro, feminismo, por definición, es creer que tanto hombres como mujeres deben tener iguales derechos y oportunidades. Es la teoría política, económica y social de la igualdad de sexos.

Me empecé a cuestionar sobre la igualdad entre los géneros hace mucho tiempo. A los ocho años, por ejemplo, me preguntaba por qué me llamaban mandona por querer dirigir una obra para nuestros padres cuando a los chicos no les decían lo mismo. A los 14, (cuando ya trabajaba en el cine), comencé a ser sexualizada por ciertos grupos de la prensa. A los 15, mis amigas rechazaban unirse a equipos deportivos para no parecer masculinas. A los 18, mis amigos varones eran incapaces de manifestar sus sentimientos. Entonces decidí que era feminista.

Esto no parecía complicado para mí, pero mis investigaciones recientes me han demostrado que feminismo se ha vuelto una palabra poco popular. Las mujeres han decidido no identificarse como feministas por que, aparentemente, ante los ojos de otros, esta expresión las hace ver agresivas, anti- hombres y hasta poco atractiva. ¿Por qué se ha convertido en una palabra incómoda?

Yo nací en el Reino Unido y creo que es justo que me paguen lo mismo que a mis compañeros varones. Creo que es lo debido que yo pueda tomar decisiones sobre mi propio cuerpo y que las mujeres sean parte de las políticas y decisiones que afectarán a mi vida. Creo que, socialmente, merezco el mismo respeto que un hombre. Pero, lamentablemente, puedo decir que no existe un solo país en el mundo en el que todas las mujeres puedan ver estos derechos cristalizados. Ningún país en el mundo puede decir que ha alcanzado por completo la igualdad de género. Estos derechos, que yo considero derechos humanos, no son para todas… soy una de las pocas afortunadas.

Me considero privilegia porque mis padres no me quisieron menos por haber nacido mujer y porque en mi escuela no me limitaron por serlo. Mis mentores (en la actuación) no asumieron que yo llegaría menos lejos por la posibilidad de que en algún momento me convierta en madre. Y estas son las influencias que me han hecho la persona que soy hoy. Ellos pueden no saberlo pero ellos son los embajadores de igualdad que están cambiando el mundo. Necesitamos más como ellos. Y si todavía odias la palabra feminismo, te diré que no es la palabra lo importante. Es la idea y la ambición que hay detrás, porque no todas las mujeres tienen los mismos derechos que yo tengo hoy. En realidad, estadísticamente, muy pocas los tienen.

En 1997, Hillary Clinton dio un famoso discurso en Beijing sobre los derechos de las mujeres. Lamentablemente, aquellas cosas que ella deseaba cambiar en esa época son hoy todavía una realidad. Menos del 30% de los que le oían eran varones. ¿Cómo podemos esperar un cambio cuando la mitad de ellos está invitado a participar de la conversación?

Hombres, me gustaría tomar esta oportunidad para hacerles llegar una invitación formal. La igualdad de género también es tu problema. Hasta la fecha, veo como el rol de mi padre es valorado menos por la sociedad pese a que ha sido igual de importante en mi vida que mi madre. También he visto a hombres aguantando el dolor de una enfermedad mental por miedo a pedir ayuda porque eso los hará ver menos masculinos. De hecho, el suicidio en el Reino Unido es lo que más hombres mata. Los he visto asustados de lo que se les indica que es el éxito para un varón porque los hombres tampoco tienen los beneficios de la igualdad.

No hablamos sobre hombres encarcelados por los estereotipos de su género, pero allí están. Si al hombre no se le hace creer que tiene que ser agresivo, la mujer no será sumisa. Si al hombre no se le enseña que tiene que ser controlador, la mujer no será controlada. Ambos. Hombres y mujeres deben sentirse libres de ser fuertes. Es hora de que veamos a los géneros como un conjunto en vez de como un juego de polos opuestos. Debemos parar de desafiarnos los unos a los otros. Ambos podemos ser más libres y de esto es de lo que se trata la campaña: de libertad.

Quiero que los hombres se comprometan para que así sus hijas, hermanas y madres se liberen del prejuicio y también para que sus hijos se sientan con permiso de ser vulnerables, humanos y una versión más honesta y completa de ellos mismos.

Ustedes deben pensar: ¿Quién es esta chica de “Harry Potter” y qué hace aquí en la ONU? Pues es una muy buena pregunta, yo también me la he estado haciendo. Pero todo lo que sé ahora es que, realmente, me interesa este problema y quiero ayudar a que las cosas mejoren. Habiendo visto lo que he visto y teniendo la oportunidad de hacer algo para cambiarlo, es mi responsabilidad decir algo.

Edmund Burke decía que todo lo que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos y las mujeres buenas no hagan nada.

En mi nerviosismo por este discurso… en mis momentos de duda me digo firmemente: “Si no soy yo, ¿quién? Si no es hoy, ¿cuándo? Si tienes dudas cuando se te presenta una oportunidad, espero que estas palabras te sean útiles. Porque la realidad es que si no hacemos nada hoy, van a tener que pasar 75 años o quizás 100 para que una mujer pueda esperar recibir el mismo salario que un hombre por el mismo trabajo. Más de 15 millones de niñas serán forzadas a casarse en los próximos 16 años y, al mismo ritmo, no será hasta el 2086 que las mujeres de las áreas rurales de África puedan ir a la escuela secundaria.

Si crees en la igualdad, debes ser uno de esos feministas de las que hable poco antes y por eso yo te aplaudo. Para hacer el cambio necesitamos estar unidos y las buenas noticias son que ahora tenemos una organización unida. Te invito a que te dejes ver y que te preguntes: Si no soy yo, ¿quién? Si no es hoy, ¿cuándo? Muchas gracias”.

lunes, 22 de septiembre de 2014

SS DALAI LAMA. Responsabilidad personal.

              

Nunca deja de ser un tema un tema importante, la responsabilidad que tenemos cada uno con nosotros y con nuestro entorno, pero piemos que ahora y en estos momentos en los que estamos tiene mucha más trascendencia.

Siempre las reflexiones de SS el Dalai Lama son interesantes de escuchar y de poner en práctica, seas o no budista.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Las tres megatendencias que cambiarán el mundo para siempre (y amenazan a España)



En un país en el que una de cada cuatro personas no tiene trabajo resulta difícil ser optimista. Pero aún queda gente que asegura, sin ambages, que el mundo que viene será mucho mejor que este. ¿Por qué deberíamos creernos tal cosa?
En opinión de Juan Martínez-Barea, pionero de la creación de empresas tecnológicas, exdirectivo de empresas como Abengoa y Mckinsey, y antiguo secretario general de Innovación de la Junta de Andalucía, no hay más que mirar los datos. “No pretendo ser ningún gurú futurista”, asegura. “Pero a pesar de todos los problemas que acontecen en cada época, por debajo la evolución siempre es positiva. La renta per cápita no para de crecer, la desigualdad baja, la pobreza desaparece, los objetivos del milenio se van cumpliendo…”
En su nuevo libro, El mundo que viene (Gestión 2000), Martínez-Barea describe las principales tendencias de futuro que, asegura, se producirán en menos de una década. “Por sí sola, cada una de estas tres macrotendencias bastaría para cambiar el mundo de forma radical”, explica el empresario en el libro. “Las tres confluyendo de forma simultánea y colisionando van a propiciar la emergencia de una nueva era para la humanidad”.
1. La aceleración tecnológica



“Llevamos décadas hablando de esto”, reconoce Martínez-Barea, “pero en los años que quedan hasta 2020 es cuando de verdad vamos a vivir una aceleración tecnológica como nunca antes en la historia”. El empresario asegura que en la próxima década los avances serán mayores que en el último siglo, ya que estos se realizan de manera exponencial.
“Ya está ocurriendo con los ordenadores, un iPhone tiene más potencia que los que llevaron al hombre a la luna”, asegura Martínez-Barea, pero en la próxima década será la biotecnología la que lídere esta revolución. “Igual que a finales del siglo XX el lenguaje del mundo ha sido el código binario,en el XXI el lenguaje del mundo va a ser el ADN”, explica el empresario –que hoy en día dirige Universal Diagnostics, una empresa biotecnológica–. “Cualquier persona puede pedir que codifiquen su ADN y a partir de ahí conocer qué posibilidades tiene de desarrollar una u otra enfermedad. Esto va a cambiar radicalmente la medicina, que va a evolucionar de una medicina curativa a una medicina preventiva”.
A nadie se le escapa que toda esta aceleración tecnológica tiene un reverso tenebroso. En un mundo en el que, por el momento, los recursos son finitos, es necesario preguntar si el crecimiento va a ser sostenible. Martínez-Barea reconoce que el cambio climático está ahí pero, de nuevo, cree que sabremos solventar el problema.
“La energía solar va a vivir un boom increíble”, explica el futurólogo. “Antes era muy cara, pero en muchos lugares ya ha alcanzado el precio de paridad con la red, es más barato generar electricidad con paneles solares que comprarla a la red eléctrica. Esto va a tener un gran impacto. Todos y cada uno de nosotros seremos productores de electricidad. La capacidad instalada de energía solar se duplica cada 18 meses. En 2030 habrá una capacidad instalada que será capaz de generar el 100% de la electricidad consumida en el mundo”.
2. La hiperconectividad


Hoy hay cerca de 3.000 millones de personas conectadas pero, según Google, en 2020 habrá 7.000. Prácticamente toda la humanidad estará conectada a Internet. Y esto, asegura Martínez-Barea, supondrá el fin de la geografía: “Cada vez va a dar más igual dónde vivas. Se ha creado una plataforma que permite que cualquier persona acceda a todo el conocimiento del mundo con alargar la mano. Hoy en día un niño que nazca en Nueva York tiene acceso casi a las mismas oportunidades que un niño de un pueblo de Almería”.

Esta hiperconectividad llevará a un mundo hiperglobalizado, donde habrá una feroz competencia global. Y esto afectará de forma determinante al mercado laboral. Teniendo en cuenta que el desempleo es ya un problema en muchísimos países, ¿qué ocurrirá cuando tengamos que competir en igualdad de condiciones con el resto del mundo?

“MI libro es muy optimista, porque hablo de la meritocracia total, pero es cierto que será un mundo hipercompetitivo y tendremos que ponernos las pilas”, reconoce el empresario. “La ley del precio único implica que cualquier producto en cualquier parte del mundo va a valer igual. Un producto que se pueda hacer más barato en España que en Estados Unidos lo venderemos nosotros, y si lo hacemos más caro que en Europa del Este lo venderán ellos”.




El empresario reconoce que en sólo una década el mercado de trabajo se fragmentará y desaparecerán la mayoría de puestos intermedios: habrá trabajos muy cualificados y bien remunerados, y trabajos low-cost. Una división que, nos guste o no, creará desigualdad. Y en esto Martínez-Barea tiene más dificultades para defender su optimismo.

“Se van a separar muy claramente las dos clases profesionales”, reconoce. “Y esto lo va a acelerar la automatización. ¿Qué va a pasar con los taxistas? ¿Con los call-center? Hay trabajos que van a desaparecer y la sociedad se tiene que preparar para los nuevos que aparezcan. Los nuevos nichos de empleos van a generar millones de trabajos, pero cualquier persona tiene que posicionarse y saber cómo va a competir. Y si no tiene ambición, y valor añadido, para estar entre los trabajadores de alta cualificación se quedará con los trabajadores low-cost”.

3. La irrupción de cuatro mil millones de “nuevos ciudadanos”


“La ONU prevé que en 2020 siete de las mayores economías del mundo serán países emergentes”, explica Martínez-Barea. “Los BRIC y los Next 11 tienen una característica en común, son países muy poblados. En 2020 de pronto 4.000 millones de personas que no contaban para nosotros estarán en la misma línea de salida. Son 4.000 millones de personas para competir por nuestros puestos de trabajo y nuestros productos”. Cómo no, para el empresario, esto también puede ser positivo: “Serán también 4.000 millones de personas ávidas por consumir nuestros productos y colaborar con nuestras empresas”.
Si la población mundial sigue creciendo al ritmo que se espera, en 2050 el mundo tendrá 9.000 millones de habitantes. Y no está claro que tengamos las herramientas para alimentarlos a todos. Pero Martínez-Barea confía en una nueva revolución agrícola: “Hay muchos pesimistas que aseguran que el mundo no va a poder alimentar a la gente en 2050. Pero es que los avances tecnológicos pueden hacer que la productividad de nuestros campos se multiplique por 100”.



EL PAPEL DE ESPAÑA EN EL MUNDO QUE VIENE

Este gran tsunami que cambiará el mundo en la próxima década también va a pillar a España. Y no parece que nuestro país esté en la mejor posición para afrontar los retos que vienen. “Si no nos ponemos las pilas en este mundo hipercompetitivo no puedo ser optimista”, reconoce Martínez-Barea. “Mi libro es una llamada a la urgencia de reaccionar y establecer prioridades. No puede ser que nuestro sistema educativo descienda año a año en PISA. Tenemos que preparar a nuestros niños a competir. Como sociedad tenemos que reaccionar”.
El empresario tuvo durante dos años un cargo público en la Junta de Andalucia, en el que conoció los entresijos del sistema político, y cree que no podemos confiar en que el cambio venga sólo de las autoridades estatales: “Mi experiencia fue buena porque aprendí cómo funciona el mundo público, y hay muchos estereotipos. Hay gente que quiere hacer las cosas bien, pero es muy difícil lograr grandes cambios, pues se requiere una decisión muy fuerte desde arriba. Me di cuenta de cómo todo está ligado y que para cambiar el país necesitamos un cambio global. Un cambio en el que participe toda la sociedad”.


Publicado en EL CONFIDENCIAL.COM

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Crystallize una obra maestra de Lindsey Stirling


Ya he publicado en otras ocasiones algún tema de Lindsey Stirling; pero no por ello me deja estupefacto cada vez que veo y oigo un tema nuevo suyo.

Modernidad y clasicismo, una conjunción perfecta. En este caso violín y batería en equilibrio.

Perfección en el violín, la interpretación, la escenografía y lo visual. No dejes de verlo y seguir a esta gran artista.

lunes, 15 de septiembre de 2014

La ejemplaridad en política « Antoni Gutiérrez-Rubí



Publicado en: El Telégrafo (Ecuador) (14.09.2014)

La ejemplaridad y la coherencia en la vida privada son deseables, convenientes. Nos hacen mejores personas. En la vida pública (y en la responsabilidad política) son exigibles. Nos hacen ser mejores servidores públicos. El paso de la moral privada a la moral pública, es decir, a la ética política, es uno de los grandes temas en la filosofía política. ¿Puede alguien inmoral en la vida privada ser virtuoso en la pública, en la política? Difícil. Y cuando esto sucede, el cinismo se apodera de los dirigentes políticos y la verdad acaba por resquebrajar la confianza y la credibilidad política.
El filósofo español Javier Gomá Lanzón, en su ensayo titulado Ejemplaridad Pública afirma: «Nos guste o no, nos parezca bien o no, los demás son un modelo para nosotros y nosotros somos un modelo para los demás». Es así: todos somos ‘ejemplos’. Pero podemos convertirnos en un ejemplo a seguir, en un modelo a imitar o, en los casos menos felices, podemos convertirnos en un ejemplo de lo que no hay que ser, decir y hacer. Sucede que somos casi siempre ‘ejemplos’, pero no naturalmente ‘ejemplares’.
Normalmente, desearíamos que nuestros familiares, amigos,  vecinos o compañeros tuvieran siempre un comportamiento ejemplar. Pero no siempre sucede así. Se producen decepciones que surgen ante determinados comportamientos, incoherencias entre lo que piensan, dicen y hacen, y, a pesar de ello, nacen y se consolidan los afectos… Pero sí es algo incuestionable que les pedimos a los políticos: que se merezcan nuestra confianza, que nos la devuelvan en forma de credibilidad y servicio. Exigimos políticos ejemplares. Siempre. Y esto ocurre, principalmente, porque quienes ostentan cargos públicos poseen mayores niveles de responsabilidad. Todo lo que hacen y dejan de hacer es de interés público.
Les observamos, vigilamos y juzgamos. La ejemplaridad se ha convertido en una demanda ciudadana ineludible y, en consonancia, en una aptitud muy bien tasada en toda construcción de liderazgo. El mismo Gomá Lanzón reconocía esto al afirmar que la ejemplaridad se ha vuelto «una categoría política fundamental».
Pero… ¿a qué nos referimos cuando hablamos de ejemplaridad? ¿Qué es ser ejemplar? Gomá Lanzón definía la ejemplaridad como «una rectitud genérica que involucra todas las esferas de la personalidad». Así, el concepto de ejemplaridad puede vincularse con la virtud aristotélica. Para Aristóteles, un hombre virtuoso era quien tenía el hábito de actuar con «un justo término medio», sin caer en el exceso, ni en el defecto. Pero ser ejemplar implica mucho más que hacer lo correcto, más que simplemente seguir y cumplir con las normas. Ser ejemplar es tener un comportamiento capaz de despertar admiración y de querer ser imitado. La ejemplaridad es, por lo tanto, identificación. En política esto se traduce con la capacidad de hacer algo más que lo correcto: se trata de hacer lo justo, lo conveniente. El bien común.
La ejemplaridad es necesaria, sí, pero no es suficiente. Que un político sea ejemplar supone que nos identifiquemos con él, que nos reconozcamos en sus ideas y conductas. Pero, ¿qué es lo que finalmente nos inspira? ¿Qué es lo que nos anima a involucrarnos en política? Simon Sinek, en su best-seller La clave es el porqué, procura explicar cómo algunos líderes y algunas grandes empresas han logrado inspirar a su público. Habla de Apple, de Martin Luther King, de John F. Kennedy.  Y desarrolla un modelo llamado el Círculo de oro, donde diferencia tres dimensiones: el QUÉ, el CÓMO y el PORQUÉ. Según Sinek, la gran mayoría sabe QUÉ es lo que hace, solo algunos conocen CÓMO hacerlo y pocos -muy pocos- son conscientes de el PORQUÉ hacen lo que hacen. El PORQUÉ inspira. Y el CÓMO acredita que aquello QUE proponemos, lo hacemos de manera ejemplar.
Sinek lo explica de este modo: «saber el PORQUÉ es esencial para tener un éxito duradero y la capacidad de evitar que te pongan en el mismo saco que a los demás». El PORQUÉ es mucho más que ganar elecciones y mucho más que contar con altos índices de aprobación. Conocer el PORQUÉ significa tener perfectamente claro el propósito de la acción política.
El PORQUÉ es lo que inspira, lo que contagia. Solo si conocemos el objetivo de nuestras acciones seremos capaces de inspirar. La gente ya no se siente única y simplemente atraída por lo que uno hace, sino por su PORQUÉ. Tiene que haber identificación. El PORQUÉ de los políticos tiene que coincidir con los PORQUÉ ciudadanos. Si estos encuentran sus principios e ideales representados en una agrupación o en un líder político, no dudarán. Es la política de causas y no de casas. Las causas son las nuevas creadoras de fidelidad. Las lealtades partidarias, tal y como las conocimos, están cambiando.
Y detrás de un gran PORQUÉ siempre hay un gran líder. Un líder capaz de entusiasmar e ilusionar. Capaz de transmitir su PORQUÉ y de lograr que sus seguidores comprendan que su razón de ser es también su causa. Sinek referencia, en varios fragmentos, el ejemplo de Steve Jobs y distingue entre ‘líderes’ y ‘personas que lideran’. Los líderes son los que ocupan un puesto de poder y las personas que lideran son las que inspiran. No se trata ni de persuasión, ni de retórica ni de incentivos externos… se trata de inspiración. Si la ejemplaridad se nutre de las causas, es en las formas (en el CÓMO) donde acredita su coherencia y su autenticidad.
Dov Seidman, autor de How. Por qué CÓMO hacemos las cosas significa tanto, sostiene que en el mundo hiperconectado en el que vivimos, el QUÉ ya no nos diferencia. Cualquiera es ahora casi capaz de hacer o decir lo mismo que nosotros. Estamos frente a la universalización del QUÉ. Lo que nos diferencia, según Seidman, es el CÓMO.
La nueva izquierda latinoamericana conoce del PORQUÉ y de líderes inspiradores. Su PORQUÉ es, entre otros, la lucha por la igualdad de derechos y oportunidades. Un PORQUÉ que logró reducir la pobreza infantil del 55,3 % en 2000 al 40,5 % en 2014 −según un reciente estudio de la Cepal− y la tasa regional de analfabetismo. Reconocido por la Unesco, al valorar hace unos días la excelencia e innovación, por ejemplo, del programa ecuatoriano Educación Básica para Jóvenes y Adultos.
Y si el PORQUÉ está claro, todo es más fácil, los engranajes funcionarán cada vez mejor. La tarea pendiente es comunicar el PORQUÉ y continuar trabajando en el CÓMO.
 
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  • Puedes ver el artículo publicado en su blog:

    www.gutierrez-rubi.es/2014/09/15/la-ejemplaridad-en-politica


    jueves, 11 de septiembre de 2014

    PERFOMANCES DE KENICHI EBINA: ¿es una persona real?


    He descubierto a este artista que no podría definir bien. Es un bailarín perfecto, un acróbata y contorsionista sin comparación y además realiza unos montajes y puestas en escena espectaculares.

    Se dio a conocer en el Show de televisión America´s Got Talent de 2013 donde dejó con la boca abierta a todo el mundo. En el video que te adjunto podrás ver su actuación en este programa y varias de sus actuaciones sobre el escenario.

    Merece la pena.

    martes, 9 de septiembre de 2014

    Eduard Punset: OTRO MUNDO


    Una línea de pensamiento que reconforta es tratar de adivinar por dónde van a ir los tiros. No es verdad que todo el mundo está convencido de que las cosas van a ir mucho mejor en el futuro. La creencia de que estamos a punto de superar la crisis les corresponde defenderla a los políticos, pero no es cierta. Hay datos que tienden a oscurecer la verdad y los hay que tienden a desvelar la realidad.
    El primer error es atribuir las afirmaciones a un único factor. Se dice, por ejemplo, que los datos que anticipan un aumento del producto nacional son una prueba irrefutable de que está variando la coyuntura económica. Pero no es cierto.
    Como explican los partidarios de la llamada economía de la atención, lo decisivo es conocer cómo percibe la gente lo que los demás están diciendo, y el tiempo que le dedican. Eso quiere decir que el mensaje puede caer en papel mojado, o bien que la gente no le dedique suficiente atención al aumento del producto nacional y, en cambio, esté anonadada por el discurso abrumador de que el país esté postrado por tanto hastío y pesimismo.


    No se puede culpar de esto a los economistas sensatos, que se limitan a interpretar de una determinada manera el movimiento cíclico de las principales variables económicas. Es lo que les hemos enseñado en la escuela y lo que han aprendido. Como han sugerido los mejores biólogos, la vida es una equivocación que cuesta años superar: cuando cambian las causas que todo lo explicaban –o lo explicaban a medias– hace falta mucho tiempo para descubrir las nuevas razones que parecen iluminar casi todo.
    Más de un galardonado con el premio Nobel ha intentado explicarme lo mucho que le ha costado –a raíz de haber aprendido a mirarla de otra manera– formular una nueva y útil versión de la vida. Ahora acabamos de aprender que una cosa es lo que explicamos en la prensa y otra muy distinta cómo entendemos los demás lo que está ocurriendo. Y esto es lo verdaderamente importante.
    El lenguaje digital ha dado lugar a una forma neuronal de transmitirnos señales unos a otros. Estamos en otro mundo. Como le hizo decir un autor nuevo al niño pesado e intratable: «Mamá, no es un déficit de atención mi supuesta falta de interés, es que no me interesa nada de lo que dices».
    La primera característica que se desprende del análisis científico más moderno es un nivel de humildad y modestia que jamás tuvo el pensamiento dogmático que lo precedió. Una alegría de los últimos años –como recordaba yo mismo en El viaje al poder de la mente– ha sido la convergencia del economista Richard Layard, el neurólogo Eric Kandel y el psiquiatra Elkhonon Goldberg en el mismo campo de investigación científica. Afortunadamente, la separación del pensamiento dogmático del pensamiento científico –que postula la vigencia temporal de lo sugerido hasta que se pruebe y experimente lo contrario– está cristalizando.

    «¿Por qué ese retraso incomprensible en adecuar la mente a la realidad?», me preguntaba ya entonces. Tiene mucho que ver, justamente, con las ofuscaciones de la mente, el poder abrasador de las convicciones heredadas y la falta de humildad que conlleva seguir considerándose el centro del universo. ¿Cómo negar que siguen existiendo esas tres malfunciones?
    Publicado en el blog de Eduard Punset: