lunes, 30 de marzo de 2015

BRILLANTE MENSAJE SOBRE DIVERSIDAD E INCLUSIÓN.


Qué brillante mensaje sobre la diversidad. Demasiado a menudo juzgamos a la gente y la manera en que se relaciona basándonos en cosas triviales, como el color de su piel, su sexo, su religión o su apariencia física. Esto esta mal, precisamente porque bajo la piel, todos somos la misma cosa: somos personas. Como parte del proyecto Love has no labels ("El amor no tiene etiquetas"), una organización montó un escenario en el que grupos de personas hacían varias cosas tras una pantalla que sólo mostraba sus esqueletos. Al salir de detrás de la pantalla, la gente se queda en shock al ver quiénes eran. 

jueves, 26 de marzo de 2015

Naomi Klein: 'En España la democracia debe llegar a la energía'


Naomi Klein, periodista y escritora. ÁNGEL NAVARRETE





Los libros de Naomi Klein (Montreal, 1970) se han convertido en manifiestos para un década. Con 29 años publicó No Logo, la biblia del movimiento antiglobalización. Después vino La doctrina del shock, escrito con "la rabia y la impotencia" de la era Bush. Ahora llega Esto lo cambia todo (Paidós), tal vez la obra definitiva sobre el cambio climático, escrita desde "la radicalidad" y "el convencimiento" de que queda poco tiempo y son muchos los "obstáculos".

¿Por qué sigue habiendo grandes resistencias a aceptar el cambio climático? ¿Están ganando los escépticos la partida? 
Llamar escépticos a los negacionistas me parece casi un halago. En mi libro hago una distinción muy clara entre la línea dura -esos que dicen: "Está nevando, luego el cambio climático es mentira"- y la mayoría de la población, que cree en lo que dicen los científicos, pero les cuesta reconocer o hacerse una idea de la dimensión del problema. Y no, no creo que los negacionistas hayan ganado la partida. Lograron sabotear la Cumbre de Copenhague, pero hoy por hoy están muy desacreditados.
Pero siguen ocupando puestos de poder, como el republicano Jim Inhofe, que preside el Comité de Medio Ambiente del Senado de EEUU...
He ahí la ironía. La campaña de Jim Inhofe ha sido financiada por la petrolera BP, como ha revelado The Guardian. Creo que ha llegado la hora de desenmascarar y pedir cuentas a los políticos. Hoy por hoy, creo que el mayor obstáculo para hacer frente al cambio climático son los políticos, no los negacionistas.
En países como España, no existe esa sensación de urgencia ante el problema. Tiene que haber otra razón de fondo, más allá de las resistencias de los políticos...
La razón por la que el cambio climático es tan difícil de metabolizar en nuestras conciencias es porque el problema se ha ido agudizando al mismo tiempo que se ha impuesto la ideología neoliberal. En la era de las desregulación, las privatizaciones y los recortes, es muy fácil que te tilden de comunista si reclamas la defensa de lo público o un mayor control de la economía. El problema nos ha golpeado en el peor momento posible, y eso explica estos 25 años perdidos, en los que las emisiones han subido un 60% y hemos llevado al planeta a una situación límite.
Dice que el capitalismo ha declarado la guerra al planeta y que hay que cambiar el ADN del sistema económico para encontrar una salida. ¿No es una solución muy radical?
La razón por la que he titulado el libro Esto lo cambia todo es porque ha llegado el momento de poner opciones radicales sobre la mesa. No nos han dejado otra opción, si queremos lograr una reducción anual de las emisiones del 8% al 10% en países como España. Me acusan a veces de polarizar el debate, pero la situación actual requiere un cambio radical y urgente. Debemos contagiarnos de esa sensación de urgencia que de pronto tienen las fuerzas que se oponen al cambio. La industria de los combustibles fósiles está extraordinariamente motivada porque hay mucho dinero en juego.
¿Y campañas como la desinversión en petróleo acabarán surtiendo efecto? ¿Es realista pensar que vamos a dejar la mayoría de las reservas bajo el suelo?
Si la realidad política no nos permite hacer lo que tenemos que hacer, entonces cambiemos la realidad política, porque se ha quedado desfasada y no nos vale. Cuando empecé a escribir Esto lo cambia todo, no existía un movimiento de acción climática. En septiembre, más de 400.000 personas tomaron las calles de Nueva York, y eso ha marcado una diferencia. Los grandes cambios ocurren porque la sociedad hace presión y, de hecho, tenemos ahora una gran ventana abierta con la caída de los precios del petróleo. Podemos aprovecharla a nuestro favor.
Usted ha sido muy crítica con el presidente Obama y ha llegado a decir que sus ocho años en el poder pueden ser al final «la mayor ocasión perdida en nuestras vida»...
Obama desaprovechó esa oportunidad real de cambio que existía en 2008. Quienes creímos que podíamos cambiar las cosas desde dentro tardamos en reconocer el error. Ahora, la presión le viene desde fuera, porque hay un movimiento que ha alcanzado una masa crítica y que reclama un cambio. Todo cambió con las manifestaciones contra el oleoducto Keystone que aspiraba a llevar a Texas el petróleo de las arena bituminosas de Alberta. Mi amigo, autor y activista Bill McKibben, fundador de 350.org, ha sido uno de los principales impulsores. Yo estoy con él en que los libros no cambian el mundo, son los movimientos sociales. Los libros, en todo caso, son buenos acompañantes.
¿Y cree que ese movimiento está lo suficientemente maduro para propiciar un cambio en 2015? ¿No cabe el riesgo de que la Cumbre del Clima de París acabe en un fiasco como el de Copenhague?
No podemos esperar ingenuamente que los líderes vean repentinamente la luz. Por eso hay que seguir presionando desde la calle. Mi esperanza, aquí en Europa, es que se produzca a tiempo una convergencia de los movimientos contra la austeridad y de la acción contra el cambio climático. Espero que Podemos y Syriza recojan el testigo y ayuden a avanzar hacia a esa convergencia.
En España, desde que golpeó la crisis, se habla mucho de la despreocupación ambiental. Las cuestiones sociales y económicas son la prioridad absoluta de la población...
Cuando la cuestión es poner la comida en la mesa, es hasta cierto punto comprensible que la gente mire el cuidado del medio ambiente como un lujo. Pero son las dos caras de la misma moneda, y va siendo hora de hacer la conexión, por más que la ideología neoliberal dominante nos lo impida. Las decisiones ambientales pueden tener beneficios económicos, y ahí tenemos el caso sorprendente de Alemania. Mientras Merkel ha impuesto el yugo de la austeridad al sur de Europa, en su país ha estallado el movimiento de la transición energética. La energía se ha descentralizado y se ha democratizado. Ciudades como Hamburgo y decenas de pequeñas poblaciones han tomado el control de su propia energía. Hay más de 900 cooperativas, sobre todo de energía solar, y se han generado 400.000 empleos... Mientras, en España, se castiga la energía solar, se destruyen 30.000 puestos y se genera una situación absurda.
Ahondemos en su diagnóstico de España...
España está dando pasos de gigante y en la dirección equivocada. ¿Cómo se puede castigar a quien decide instalar placas fotovoltaicas en su tejado? ¿Y cómo se puede cerrar las puertas a una fuente de generación de empleo? Un país que era un referente mundial en renovables se ha convertido lamentablemente en un caso único en el mundo. Yo he estudiado muy de cerca el caso español, desde la desregulación de 1997. La raíz del problema es ésa: con una mayor centralización y concentración de los proveedores de energía estamos haciendo un flaco favor a la lucha contra el cambio climático. La democracia tiene que llegar tarde o temprano a la energía, como está ocurriendo en Alemania.
Publicado en EL MUNDO.es

lunes, 23 de marzo de 2015

STAR WARS Y GATOS: lo voy a petar en la red!!




Dicen que las imágenes que tienen más éxito en la red son todas las que tienen algo que ver con gatos. Por otra parte, mi experiencia dice que tengo más visitas (rápidas eso sí) cuando publico en Twitter o Facebook sobre temas de animales y... sobre Star Wars.

Creo que tenido una idea genial para tener un montón de visitas en mi blog: UN ESPECIAL EN IMÁGENES SOBRE GATOS Y STAR WARS.

Lo voy a petar!!





domingo, 22 de marzo de 2015

Oliver Sacks: De mi propia vida


De mi propia vida

En el tiempo que me queda, tendré que arreglar mis cuentas con el mundo



Hace un mes me encontraba bien de salud, incluso francamente bien. A mis 81 años, seguía nadando un kilómetro y medio cada día. Pero mi suerte tenía un límite: poco después me enteré de que tengo metástasis múltiples en el hígado. Hace nueve años me descubrieron en el ojo un tumor poco frecuente, un melanoma ocular. Aunque la radiación y el tratamiento de láser a los que me sometí para eliminarlo acabaron por dejarme ciego de ese ojo, es muy raro que ese tipo de tumor se reproduzca. Pues bien, yo pertenezco al desafortunado 2%.


Doy gracias por haber disfrutado de nueve años de buena salud y productividad desde el diagnóstico inicial, pero ha llegado el momento de enfrentarme de cerca a la muerte. Las metástasis ocupan un tercio de mi hígado, y, aunque se puede retrasar su avance, son un tipo de cáncer que no puede detenerse. De modo que debo decidir cómo vivir los meses que me quedan. Tengo que vivirlos de la manera más rica, intensa y productiva que pueda. Me sirven de estímulo las palabras de uno de mis filósofos favoritos, David Hume, que, al saber que estaba mortalmente enfermo, a los 65 años, escribió una breve autobiografía, en un solo día de abril de 1776. La tituló De mi propia vida.
“Imagino un rápido deterioro”, escribió. “Mi trastorno me ha producido muy poco dolor; y, lo que es aún más raro, a pesar de mi gran empeoramiento, mi ánimo no ha decaído ni por un instante. Poseo la misma pasión de siempre por el estudio y gozo igual de la compañía de otros”.
He tenido la inmensa suerte de vivir más allá de los 80 años, y esos 15 años más que los que vivió Hume han sido tan ricos en el trabajo como en el amor. En ese tiempo he publicado cinco libros y he terminado una autobiografía (bastante más larga que las breves páginas de Hume) que se publicará esta primavera; y tengo unos cuantos libros más casi terminados.
Hume continuaba: “Soy... un hombre de temperamento dócil, de genio controlado, de carácter abierto, sociable y alegre, capaz de sentir afecto pero poco dado al odio, y de gran moderación en todas mis pasiones”.
En este aspecto soy distinto de Hume. Si bien he tenido relaciones amorosas y amistades, y no tengo auténticos enemigos, no puedo decir (ni podría decirlo nadie que me conozca) que soy un hombre de temperamento dócil. Al contrario, soy una persona vehemente, de violentos entusiasmos y una absoluta falta de contención en todas mis pasiones.
Sin embargo, hay una frase en el ensayo de Hume con la que estoy especialmente de acuerdo: “Es difícil”, escribió, “sentir más desapego por la vida del que siento ahora”.
En los últimos días he podido ver mi vida igual que si la observara desde una gran altura, como una especie de paisaje, y con una percepción cada vez más profunda de la relación entre todas sus partes. Ahora bien, ello no significa que la dé por terminada.
Por el contrario, me siento increíblemente vivo, y deseo y espero, en el tiempo que me queda, estrechar mis amistades, despedirme de las personas a las que quiero, escribir más, viajar si tengo fuerza suficiente, adquirir nuevos niveles de comprensión y conocimiento.
Eso quiere decir que tendré que ser audaz, claro y directo, y tratar de arreglar mis cuentas con el mundo. Pero también dispondré de tiempo para divertirme (e incluso para hacer el tonto).



De pronto me siento centrado y clarividente. No tengo tiempo para nada que sea superfluo. Debo dar prioridad a mi trabajo, a mis amigos y a mí mismo. Voy a dejar de ver el informativo de televisión todas las noches. Voy a dejar de prestar atención a la política y los debates sobre el calentamiento global.
No es indiferencia sino distanciamiento; sigo estando muy preocupado por Oriente Próximo, el calentamiento global, las desigualdades crecientes, pero ya no son asunto mío; son cosa del futuro. Me alegro cuando conozco a jóvenes de talento, incluso al que me hizo la biopsia y diagnosticó mis metástasis. Tengo la sensación de que el futuro está en buenas manos.
Soy cada vez más consciente, desde hace unos 10 años, de las muertes que se producen entre mis contemporáneos. Mi generación está ya de salida, y cada fallecimiento lo he sentido como un desprendimiento, un desgarro de parte de mí mismo. Cuando hayamos desaparecido no habrá nadie como nosotros, pero, por supuesto, nunca hay nadie igual a otros. Cuando una persona muere, es imposible reemplazarla. Deja un agujero que no se puede llenar, porque el destino de cada ser humano —el destino genético y neural— es ser un individuo único, trazar su propio camino, vivir su propia vida, morir su propia muerte.
No puedo fingir que no tengo miedo. Pero el sentimiento que predomina en mí es la gratitud. He amado y he sido amado; he recibido mucho y he dado algo a cambio; he leído, y viajado, y pensado, y escrito. He tenido relación con el mundo, la especial relación de los escritores y los lectores.
Y, sobre todo, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura.
Oliver Sacks, catedrático de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, es autor de numerosos libros, entre ellos Despertares y El hombre que confundió a su mujer con un sombrero.
© Oliver Sacks, 2015.
Este artículo se publicó originalmente en The New York Times.
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
Publicado en EL PAÍS


sábado, 21 de marzo de 2015

DANZA ROMPEDORA: Sia LaBeouf (Electric Heart)



El último vídeo de Sia, Electric Heart , ha arrasado. El secreto está en la aparente “pobreza” del envoltorio: no hay coreografías grupales ni vestuarios delirantes ni virtuosismos de academia. Solo mallas sucias y una jaula. Danza “paleolítica”, algo de interpretación y muchas convulsiones eléctricas. Los movimientos de Shia LaBeouf y la pequeña Maddie Ziegler han causado sensación, como demuestran los 140 millones de visualizaciones que lleva el vídeo en YouTube, y parece que de pronto miles de personas han descubierto que la danza existe y que, además, les gusta.

martes, 17 de marzo de 2015

Qué pequeños somos !!


Este video nos muestra de forma comparativa el tamaño de la Tierra con respecto al resto de planetas de nuestro sistema, al Sol y con respecto a otras estrellas.

La reflexión es clara: no somos tan importantes y desde luego no somos el centro de todo.

jueves, 5 de marzo de 2015

El gran problema financiero del mundo: 9 países tienen una deuda superior al 300% de su PIB… uno de ellos España

Un gráfico revelador muestra el tanto por ciento de deuda (pública y privada) de los principales países del mundo respecto a su Producto Interior Bruto.
9 países, entre ellos España, tienen una deuda superior al 300% de su PIB, y lo que es peor, 39 países tienen una deuda superior al 100% de su PIB en todo el mundo.
¿Cómo y quién podrá pagar esta inmensa montaña de deuda?
Global debt to gdp