Una línea de pensamiento que reconforta es tratar de adivinar por dónde van a ir los tiros. No es verdad que todo el mundo está convencido de que las cosas van a ir mucho mejor en el futuro. La creencia de que estamos a punto de superar la crisis les corresponde defenderla a los políticos, pero no es cierta. Hay datos que tienden a oscurecer la verdad y los hay que tienden a desvelar la realidad. El primer error es atribuir las afirmaciones a un único factor. Se dice, por ejemplo, que los datos que anticipan un aumento del producto nacional son una prueba irrefutable de que está variando la coyuntura económica. Pero no es cierto. Como explican los partidarios de la llamada economía de la atención , lo decisivo es conocer cómo percibe la gente lo que los demás están diciendo, y el tiempo que le dedican. Eso quiere decir que el mensaje puede caer en papel mojado, o bien que la gente no le dedique suficiente atención al aumento del producto naciona...