lunes, 8 de abril de 2013

TEDxChange: 'disrupción positiva' como impulsora del cambio global




La Fundación de Bill y Melinda Gates celebró recientement en Seattle su conferencia anual TEDxChange sobre cambio global, centrada en esta ocasión en la “disrupción positiva”. Esta escuela de pensamiento desafía las estructuras tradicionales para promover el cambio, la innovación y el progreso en aspectos desde la lucha contra el hambre, la igualdad de las mujeres en el mundo en desarrollo o los desafíos de las nuevas tecnologías.
Melinda Gates, filántropa y esposa del creador de Microsoft, Bill Gates, inauguró la sesión desde la sede de su organización invitando a los oyentes a que desafíen las estructuras que les rodean. Gates recordó un viaje reciente a India, donde explicó personalmente a una joven que acababa de dar a luz el impacto que tendría en su vida el acceso a anticonceptivos para poder espaciar próximos embarazos. “Me contestó: Así podré cuidar mejor de los niños que ya tengo y enviarles a la escuela”, recordó Gates. “Esto es lo que podemos hacer por las mujeres, vamos a romper la inercia. Siempre hay una buena razón”.

Su primera invitada, Cathleen Kaveny, teóloga de la Universidad de Notre Dame, habló de la resistencia al cambio que a veces imponen instituciones religiosas, como la postura de la Iglesia Católica con respecto a los preservativos y el efecto que tiene en la lucha contra el SIDA. “Los creyentes podemos actuar como disruptores positivos cuando nos implicamos en la comunidad”, dijo Kaveny. La teóloga citó entonces el ejemplo del reverendo Martin Luther King: “Él hizo una interrupción positiva en el régimen de Jim Crow a través del movimiento por los derechos civiles: desafió la estructura que permitía que los afroamericanos no tuvieran una mejor vida”, explicó Kaveny. “Pero también hizo algo más: tuvo la visión de una comunidad reconciliada, que compartía todos los talentos que tenían, sin importar el color de la piel”.

Halimatou Hima, la primera mujer nigeriana que ha estudiado en Harvard, defendió la importancia de invertir en la educación de las niñas en áreas rurales de su país para impulsar su desarrollo. Cuando ella estudiaba en Nigeria, apenas cuatro de cada diez niñas terminaban la escuela infantil. “Tenemos que ser capaces de crear una alianza y estar en la misma mesa que otras personas, incluso los que no esperan sentarse a nuestro lado”, dijo Hima. “Sólo así podremos crear una conversación que tenga verdadero significado en nuestras comunidades”.

La joven, que lidera su propia organización internacional, habló de la educación como elemento disruptivo de la vida de las niñas. Dos de cada tres menores de las zonas rurales de Nigeria se casan antes de los 15 años, abandonando en la escuela. “Así sólo estamos creando y condenando mujeres en la pobreza. Cuando una mujer intenta romper una barrera que no se ha eliminado nunca antes, necesita grandes apoyos. Y cuando logra ese reto, está creando un nuevo futuro”.

Otro de los participantes empleó la disrupción positiva en su propia vida: Roger Thurow trabajó durante 20 años como periodista para The Wall Street Journal. Hoy es experto en agricultura e impulsor de la lucha contra el hambre en Etiopía. Como corresponsal, cubrió la hambruna que afectó al país africano en 2003, cuando escuchó hablar por primera vez del hambre como “una enfermedad del alma”.

“Lo que ví también infectó mi alma. Vi injusticias que, con vergüenza, como periodista, no habría reconocido”. Thurow, hasta entonces protegido por “el velo del periodista” se preguntó entonces qué sentido tenía el hambre en un momento en que el el mundo produce más alimentos que nunca antes: “Porque no teníamos la voluntad”.

Un ejemplo de esa voluntad fueron las estrellas del evento en Seattle. Los jóvenes Salim Shekh y Sikha Patra, con apenas doce años, lideraron una iniciativa en su comunidad para mejorar el acceso a vacunas. Shekh y Patra cuestionaron por qué la localidad en la que vivían no está en los mapas y empezaron a registrar el recorrido de tres kilómetros que hacían cada día para conseguir agua potable.

La iniciativa de estos dos “Optimistas Revolucionarios”, como dice el título del documental del que son protagonistas, acabó ante el Parlamento de Nueva Delhi. Este miércoles, los dos adolescentes indios compartieron sus sueños de convertirse en profesionales para continuar influyendo en el desarrollo de su comunidad y cambiar la vida de más personas en su país.

“Tu influencia es una moneda que nunca encontrarás en tu cartera”, añadió Julie Dixon, experta en técnicas de comunicación como promotoras del cambio social. Dixon hablaba tanto del poder de la voluntad de estos dos jóvenes de India como la de millones de personas que han contribuido a causas, en muchas ocasiones, de gente desconocida para ellos, gracias al poder de las redes sociales, quizás el ejemplo más reciente de disrupción positiva en el mundo de la comunicación. “Las redes sociales han roto las barreras de la filantropía tal y como la conocíamos hasta ahora”, aseguró. “Si quieres un cambio, pídelo tú mismo”.

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