Emocionante. Precioso. A ver si conseguimos entre todos que la educación pública funcione igual. Como en Finlandia. Cada clase se vuelca en que el alumno más desaventajado coja el nivel de los demás. Eso es lo que define el éxito para los estudiantes finlandeses. Y para los profesores finlandeses. Y para los padres finlandeses. Y para los políticos finlandeses. Esa es la idea. Que, como sociedad, somos tan ricos como el más pobre de nosotros. Tan solidarios como el más egoísta de nosotros.
Emocionante. Precioso.
ResponderEliminarA ver si conseguimos entre todos que la educación pública funcione igual. Como en Finlandia. Cada clase se vuelca en que el alumno más desaventajado coja el nivel de los demás. Eso es lo que define el éxito para los estudiantes finlandeses.
Y para los profesores finlandeses.
Y para los padres finlandeses.
Y para los políticos finlandeses.
Esa es la idea. Que, como sociedad, somos tan ricos como el más pobre de nosotros. Tan solidarios como el más egoísta de nosotros.
Tan listos como el más tonto de nosotros.
Es sencillo, y además bonito. O quizás es bonito porque es sencillo.
ResponderEliminarMiguel Aguado