Ir al contenido principal

LA ILUSORIA ECUACIÓN DE QUE ENTRE MÁS DINERO Y MÁS COSAS TENGAMOS ESTAREMOS MEJOR SIGUE REVENTANDO EL MUNDO


A la manera de un cargado espresso visual, este video nos introduce a los engaños del crecimiento económico, la bandera sobre la cual navegan la economía y la política mundial (cuya función fundamental en nuestra época es servir a la economía, abrirle espacio para que pueda seguir creciendo sin obstáculos). La economista Kate Raworth hace una serie de comparaciones que claramente demuestran que la riqueza humana no es lo mismo que el crecimiento económico y que de hecho en muchos casos son fuerzas opositoras.


Raworth explica que cuando estudió economía en la universidad era obvio que las economías debían estar orientadas al crecimiento como fin y objetivo tan evidente que era incluso tácito. Esto ha rendido usufructo y desde 1970 se ha cuadruplicado el crecimiento económico y las predicciones dicen que se volverá a cuadriplicar en 2050 (si es que existe un planeta que aguante este ritmo). La teoría económica en este sentido ha sido un éxito, cada vez tenemos más dinero y más artículos de consumo. Pero, como advierte la economista británica, a la par que la economía crece, crecen también tres incómodas sombras: la privación, la degradación y la desigualdad, como consecuencias de seguir engordando a la máquina de monedas que no descansa nunca (el planeta como un slot machine). 

Actualmente 2/3 partes de la población vive en países más desiguales de lo que estaban en 1980. Por ejemplo, en 2010 en Estados Unidos 10% de la población tenía 93% de la economía total, esto es 90% de los habitantes viviendo sólo con 7% del pastel. Lo anterior no es ciertamente ignorado por los gobernantes de las grandes economías mundiales, pero difícilmente tiene una reacción mayor a la retórica cosmética que permite que el estado de las cosas permanezca mayormente igual, o sea, sumamente desigual. Raworth compara los planes económicos de los mandatarios, su uso de términos que a fin de cuentas no tienen sustancia, como "crecimiento sustentable", con los adjetivos que se suelen utilizar en un deli de Nueva York para promover su productos.


Al final queda claro que la verdadera riqueza no puede medirse por el crecimiento económico, más allá de que en un mundo eminentemente materialista tener mayores ingresos en ocasiones (ciertamente no siempre) se traduce en mayor bienestar. Se deben considerar factores culturales, sociales, humanitarios e incluso espirituales (aunque esto último tiene un cierto tabú en el modelo secular actual donde todo mérito debe traducirse en beneficio económico, en ganancia personal cuantificable). Justamente en aquello que no puede cuantificarse, ahí yace la verdadera riqueza de la experiencia humana en el mundo, lo cual coloca en un pobre estado de inicio a la cuantiosa economía, ama y señora del orbe, que por definición no puede trascender al reino de lo cualitativo. 

Economía y ecología son dos palabras cuyo significado literal no es del todo distinto y, sin embargo, en la práctica la economía se ha vuelto casi el antípoda de la ecología, aplastándola sin piedad para seguir creciendo a sus anchas. Sin embargo, esta filosofía del crecimiento infinito tiene un aspecto tóxico inexorable, tarde o temprano: cuando las cosas crecen demasiado se vuelven tumores. Seguir alimentando la economía, como si fuera una supraentidad con sus propios caprichos y seguir alimentando el espíritu corporativo, como si fuera lo único que tuviera espíritu en un planeta saqueado incluso también de su significado espiritual, tiene la inevitable consecuencia de agotar los recursos materiales finalmente, habiendo en el proceso agotado los recursos éticos y estéticos que enriquecen la experiencia de los individuos y la sociedad en el proceso. Es imposible crear una "felicidad sustentable" cuando la política y la mentalidad de las personas tiene como fin principal crecer económicamente. Se trata ya de una confusión de valores que se ha enraizado en el tejido psicosocial: creemos que valor y dinero son sinónimos y que todo lo valioso debe ser igualmente sustancioso en términos económicos. Vivir para el dinero --creyendo en la promesa de la felicidad al obtenerlo-- es la gran ilusión de nuestros días, una especie de herejía en contra del alma humana, de una vida con significado.



Twitter del autor: @alepholo

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Qué tienen en común Einstein, Newton, DaVinci, Tesla y Edison?

RESPUESTA: EL VEGETARIANISMO. Eminentes científicos e inventores a favor del vegetarianismo Con el fin de ayudar a preservar los recursos naturales de nuestro planeta, muchos de los más grandes pensadores del mundo y científicos a través de la historia, han observado una dieta vegetariana y han afirmado la necesidad de ésta desde el punto de vista tanto moral como lógico.  Por ejemplo, Sir Isaac Newton, “el padre de la física”, y Leonardo Da Vinci, un científico de medio tiempo, quien hizo importantes descubrimientos en hidráulica, óptica y mecánica, fueron ambos vegetarianos. De hecho, Da Vinci era tan ferviente acerca del vegetarianismo que compraba pollos enjaulados y los liberaba. Además, Srinivasa Ramanujan (1887-1920), considerado el más grande matemático de los últimos 1000 años, también era vegetariano.                                             Otro entusiasta vegetariano, el gran inventor, físico e ingeniero Nikola Tesla (1856-1943), qui

Albert Einstein y el budismo

Albert Einstein dijo en cierta ocasión que, a su juicio, el budismo era la única religión compatible con la ciencia. El budismo es una religión con actitud científica, a pesar de que muchos budistas puedan no tenerla. El Buda no es un Dios, sino un sabio, un Einstein de lo espiritual que vivió hace 2500 años. Mediante la reflexión y la meditación, descubrió verdades importantes, leyes del mundo interior, de la misma manera que los físicos han descubierto algunas del mundo exterior, las leyes de la física. Eminentemente práctico, el Buda no se entretenía en discusiones teóricas acerca de la existencia o inexistencia de un Dios personal, sino que ofreció una solución para el sufrimiento humano, que había nacido de su propia comprensión de la naturaleza de la realidad. Sentado bajo un árbol, el árbol del bodhi, alcanzó la iluminación, comprendió la naturaleza vacía de los fenómenos, entendió la raíz del sufrimiento y se decidió a compartir con sus semejantes lo que había descubierto.

MI APORTACIÓN A LA DIVULGACIÓN AMBIENTAL EN TELEVISIÓN por Miguel Aguado

Aunque ya tenía experiencia en televisión, radio y diversos medios de comunicación en distintos temas y muy especialmente en cuestiones ambientales, en los últimos meses llevo teniendo la oportunidad de realizar algo de lo que más me gusta: divulgar en materia de sostenibilidad y medio ambiente. Desde diciembre de 2017, aunque comencé en noviembre del mismo año, llevo apareciendo en varias cadenas de televisión para realizar unos pequeños espacios de divulgación ambiental. Trato de acercar el problema: plásticos en el mar, Cambio Climático, contaminación atmosférica de la forma más entendible y asumible por todos y todas. No se trata de vulgarizar, son de ser lo más didáctico posible sin perder algo un tono de humor. Igualmente, pretendo mostrar algo muy importante: todos formamos parte de la solución, tanto en nuestra capacidad como consumidores, como votantes, como ciudadanos y en lo que podemos denominar la ecología de la vida cotidiana. He sido muy afortunado c